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La Mañana

Inmersa en escándalos

 

La cúpula de la Policía no tiene respiro. Desde que se produjo la rebelión de diciembre en la que los suboficiales tomaron la Jefatura y lograron un aumento histórico (el cuadro inicial pasó a ganar 10.000 pesos de bolsillo), no ha parado de tener escándalos internos. El responsable de la fuerza, Raúl Laserna, fue denunciado por dos agentes por militancia política durante las PASO a favor de Ana Pechen. Asuntos Internos no lo sumarió, a pesar de que la ley de Policía le impide participar políticamente.
   Más acá en el tiempo, dos agentes dirimieron sus diferencias maritales a los tiros, sin lesionados. El hombre de esa pareja era el sobrino de Laserna. Lejos de sumariarlo, se lo trasladó a San Martín de los Andes y lo pusieron bajo tratamiento psicológico.
Hace menos de un mes, dos agentes de la Dirección de Adicionales desviaron 120 mil pesos en cheques a la cuenta de uno de los efectivos.
   La semana pasada hubo otros dos episodios. Primero, en medio del juicio al ex gobernador Jorge Sobisch, un policía vestido de civil sacó un celular y comenzó a filmar a los periodistas. El infiltrado trabaja en una oficina de inteligencia de la fuerza que tiene la finalidad de espiar a referentes sociales.
   Por último, en la Comisaría Tercera, once efectivos (una guardia completa) abandonaron sus puestos de trabajo y denunciaron a un subcomisario que les pedía no intervenir en conflictos para evitar que les rompan los móviles.
   Todos estos hechos que conoció la opinión pública dejan a la vista escandaletes diversos dentro de la institución y falta de profesionalismo, que no hacen otra cosa que mantener vigente la grieta que existe entre la Policía y la sociedad.