En la oferta electoral que tendrán los vecinos de la ciudad para los comicios municipales aparecerá el partido que formaron miembros de la Unión de Inquilinos Neuquinos, una agrupación que desde hace tiempo intenta encontrar eco en el poder para torcer el creciente déficit habitacional.
Según explicaron sus miembros, el partido político es una consecuencia de la falta de respuestas de las autoridades no solamente en hacer algo para revertir la falta de viviendas, sino también para poner un límite a los abusos que, dicen, padecen quienes alquilan el lugar en el que habitan.
Se estima que unas 70 mil personas y sus grupos familiares alquilan en la ciudad; y según cifras del Indec, cruzadas con relevamientos de los propios inquilinos, casi el 25% de los vecinos alquila.
Hace pocos días asumieron las intendencias (alcaldías) de Madrid y Barcelona dos mujeres, Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente. Ambas hicieron crujir las estructuras de los partidos tradicionales que se vieron superados por la crisis, la corrupción y las necesidades reales de los españoles. Surgidas de las manifestaciones de indignados que irrumpieron en 2011, lograron llegar a donde llegaron porque, entre otras cosas, representaron a millones de personas que perdieron sus viviendas o no tienen recursos para pagar un alquiler.
No sabemos qué puede pasar con el debut electoral de la UIN ni si podrá conseguir una banca en el Deliberante. Y si eso sucede, no se sabe cuánto podrá hacer para empezar a cambiar algo frente a una problemática en la cual los partidos tradicionales de la provincia han fracasado rotundamente.
Los representantes de la UIN se juegan una parada brava por el descrédito que existe en la política. Por algo el tema alquileres no figuró en la agenda de ningún candidato en las elecciones de abril.


