Interpelar la masculinidad

El histórico paro nacional de mujeres que tendrá lugar hoy para repudiar la violencia machista es una muestra más de la injusticia que padece el género femenino y, al mismo tiempo, da cuenta de su capacidad de movilización, que le permite seguir reclamando a través de los siglos. Tal vez en sus inicios, cuando las mujeres pedían por el derecho a trabajar, no pensaron que llegaría el día en que tuvieran que salir a las calles para exigir que los hombres las dejen de asesinar. Para gritar que no son de nuestra propiedad. Que son madres, hermanas, parejas, amigas y compañeras. Personas.

Y a pesar de las normas o pautas creadas por el sistema patriarcal, los hombres tenemos que tomar conciencia del rol que jugamos en las relaciones de género. Y aunque suene obvio: no somos un ser superior. Ni los únicos que tenemos el derecho de ocupar el espacio público. No tenemos el derecho a pedirles que nos preparen la comida o que nos den “placer”. Y que si el servicio no llega a tiempo lo podemos exigir con fuerza porque son nuestras esposas.

Podemos aprovechar el histórico paro de las mujeres para interpelar nuestra masculinidad.

No es tan simple, pero los hombres debemos cuestionar nuestra masculinidad para ayudar a frenar la violencia de género. Para evitar que en Argentina sea asesinada una mujer cada 30 horas.

Hoy los hombres podemos acompañar a las mujeres para que el día sea realmente histórico. Que de 13 a 14, cuando realicen el retiro, no tengan que regresar corriendo a casa porque la comida se pasa. Que la compañera salga tranquila porque la cubrimos en el trabajo. Y si queremos marchar, podemos estar ahí pero no copar la parada. El paro de mujeres puede ser aprovechado por los hombres para que interpelemos nuestra masculinidad.

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