“Kirchner será recordado como el presidente que inició los cambios de la modernidad”

Mempo Giardinelli da cuenta de sus primeras sensaciones tras la muerte de Néstor Kirchner. La reacción popular y el temor a los enemigos de la democracia. Logros y deudas de un modelo.

Por PAULA BISTAGNINO

Buenos Aires > Vive desde hace años en Resistencia, Chaco, el lugar en el que nació. Y sólo periódicamente pone pie en Buenos Aires. “Nunca más de cinco días. Ese es mi límite”, declara. La casualidad hizo que se enterara acá del fallecimiento de Néstor Kirchner. En diálogo con La Mañana, el prestigioso escritor y periodista revela su estupor al recibir la noticia, analiza el fenómeno de movilización social que generó, cuenta por qué votó a Cristina en 2007 y por qué, a pesar de ello, sigue sin poder proclamarse kirchnerista.
 
¿Cuál fue la primera sensación al enterarse de la muerte de Néstor Kirchner?
De estupor. La muerte de un hombre joven para la política, que además era el máximo dirigente del partido mayoritario de nuestro país, me dejó helado, como a casi todos. Yo, de inmediato, me puse a escribir, que es lo que hago siempre que estoy impactado.
 
 ¿Cuál es su reflexión sobre la movilización social que ha generado su muerte?
Ha sido una manifestación popular impresionante, la segunda del año después de los festejos del Bicentenario, y me parece un hecho notabilísimo. La Argentina parece haber recuperado las calles, y creo que a los dos gobiernos Kirchner les corresponde el mérito de la decisión de no reprimir ninguna manifestación. Ahí es donde se ve el resultado concreto de muchas medidas que él y su esposa tomaron en estos últimos siete años. Lo que más se apreció en el gigantesco desfile ante la capilla ardiente fue el agradecimiento de la gente humilde.
 
En el último tiempo, miles de personas han salido a la calle para manifestar su convicción política (en la defensa de la ley de medios, por ejemplo). ¿Cree que estamos asistiendo a un nuevo despertar político? ¿Estuvimos dormidos en los años 90?
Sin dudas, y es lo que digo: es un gran mérito de este gobierno. Abrir las puertas de la participación, además de la decisión de no reprimir ningún tipo de manifestación, es decisivo para esto. Significa no temer la expresión popular, y eso es muy bueno para cualquier sociedad. Por eso los jóvenes están volviendo a hacerse cargo de su propia responsabilidad, que va de la mano de sus propias posibilidades. Una puerta abierta siempre invita a entrar.
 
Usted declaró que no votó a Néstor en 2003 pero sí a Cristina en 2007, ¿cuáles fueron los motivos de ese cambio?
El haber sacado al país del infierno en que estábamos en 2001 y hasta 2003 inclusive, no es poco mérito. Más allá de todo lo cuestionable que hayan tenido, y sin duda tuvieron, el primer gobierno Kirchner produjo cambios positivos, que ha continuado y profundizado el gobierno de la actual Presidenta. Entre ellos, los cambios en Derechos Humanos, Educación, Defensa, Cultura, seguridad social y la asignación universal por hijo, por lo menos, son importantísimos. Y además la situación económica ha mejorado de manera indesmentible. Creo que yo, como muchos compatriotas, me fui convenciendo de a poco. Y bien que hicimos.
 
¿Qué es lo que le impidió o aún le impide declararse kirchnerista?
Precisamente los aspectos cuestionables que menciono. Me impide declararme kirchnerista todo lo que falta, como limpiar las malditas policías de todo el país y mejorar el sistema de salud pública, pero además hay bolsones de corrupción que perduran en el país y para mí son intolerables. En contratos de obra pública y también en la vida privada. Desde luego que a esto no lo inventó Kirchner, pero el kirchnerismo no se ocupó de cortar las cadenas de coimas. No hay un solo preso por corrupción de estos siete años en la Argentina, y eso es tremendo.
 
Los opositores suelen apuntar a la corrupción como principal objeción hacia el kirchnerismo, ¿cree que es realmente eso lo que más molesta a quienes muestran un odio tan visceral hacia este gobierno?
Son dos cosas distintas: la corrupción como objeción es una cosa, es lógico y está bien. Somos muchísimos los que no aceptamos aquello de "roban, pero hacen". Pero el odio de cierta oposición es mentira que esté vinculado a objetar la corrupción. Ese odio es resentimiento puro ante una de las mejores cosas del kirchnerismo: que ha recortado poder y privilegios a ciertas corporaciones.
 
¿Los argentinos somos naturalmente inconformistas o estratégicamente desmemoriados?
No sé, no me gustan esas categorizaciones de best-seller de ocasión. Yo prefiero pensar que somos un pueblo complejo, como casi todos los pueblos de la tierra, aunque acaso un poco más. Eso es todo, no somos tan especiales.
 
¿Está de acuerdo con que debe ponerse fin al debate sobre los 70?
No. Los que quieren acabar ese debate tienen intereses mezquinos y la cola sucia. Ningún debate socio-político se acaba nunca, si continúa siendo de interés para los pueblos. Y en nuestro caso los 70 marcan una bisagra fundamental de nuestra historia contemporánea. No hay futuro posible si no se saldan bien las deudas del pasado.
 
¿Cómo vislumbra el nuevo escenario político de cara a 2011?
No sé, no soy politólogo ni periodista especializado. Soy escritor. Lo que sí espero es que la democracia continúe fortaleciéndose como hasta ahora. Aun con sus carencias e insatisfacciones, con sus limitaciones y sobresaltos, nuestra democracia es lo mejor que hemos hecho y tenemos los argentinos. Aunque no todos se den cuenta.
 
En una columna recientemente publicada, usted declaró que siente miedo, ¿a qué y a quiénes le teme?
A la acción subterránea de los autoritarios, de los resentidos, de los intolerantes, de los muchos enemigos que todavía tiene nuestra democracia. Y a la mezquindad y ceguera de las dirigencias partidarias y corporativas.
 
¿Qué rol le cabe a la sociedad en lo que va venir?
El de ser protagonista principal. No hay película del porvenir sin la participación popular.
 
¿Cuál es la responsabilidad de los medios de comunicación en este momento?
Ya no podemos hablar de "medios" en general. Afortunadamente desde ahora tendremos que hablar de sistemas de información. Habrá uno público, uno privado, uno de la sociedad civil, y eso es lo mejor de la nueva Ley de Medios. En unos años más se habrán terminado las dictaduras mediáticas que hemos padecido desde la dictadura y todo lo que llevamos de democracia, incluso hasta ahora mismo. Los que ahora claman por la libertad de expresión son los que fueron sus dueños y la distorsionaron y siguen distorsionando. Tienen nombre y apellido y ya todo el país los conoce y repudia. Esta nueva ley es una de las mejores cosas que ha hecho el kirchnerismo y la sociedad lo está reconociendo ahora mismo. El impresionante velatorio de Néstor Kirchner ha sido la prueba.
 
¿Cómo cree que va a ser recordado Néstor Kirchner por la historia?
Me parece que como el Presidente que inició los cambios de la modernidad. Y el piloto de tormentas que sacó al país del infierno de 2001 y 2002.
 
¿Qué sueña usted personalmente para la Argentina?
Que tengamos paz, trabajo, educación y seamos un pueblo decente, noble y feliz. Es perfectamente posible.

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