Hace diez años jugaba en la B Nacional y cobraba migajas en cómodas cuotas… Era un desconocido para el gran público futbolero, excepto para los hinchas del tradicional Huracán, que gritaban sus goles. Eso sí, aquel jovencito que prometía en el Globo ya despertaba suspiros de las “quemeras” por su buen porte y ojos claros. Alta facha, dirían los pibes de hoy. En las últimas semanas regresó al país convertido en una estrella internacional que revolucionó el mundo Boca y en un sex symbol que causa furor en las redes sociales al mejor estilo Lavezzi.
Ayer oficializó su retorno al torneo de la AFA con la firma del contrato (marcó un gol en la práctica). La famosa “número doce” sueña con que sea el nuevo Palermo y la platea femenina enloquece por él. ¿Pero qué ocurrió para que hoy hablemos de “la década ganada” por Osvaldo?
Concretó una brillante campaña en el fútbol italiano. Jugó en varios y poderosos clubes del Calcio pero la rompió en la Roma. Eso le valió para darse el lujo de integrar la mítica azzurra, con la cual anotó 4 goles en 14 partidos. Pero Osvaldo trasciende las fronteras de la pelota: tiene carisma, millones en el banco, una escultural novia y cintura mediática. Así, fue él mismo, vía Twitter, comenzó a preparar el terreno para desembarcar en Boca con mensajes tan bosteros como demagogos. También, cierto perfil polémico y transgresor contribuye a su popularidad. Jimena Barón, su última gran conquista sentimental, no tuvo pudor en contar públicamente un invento del futbolista para escapar de sus obligaciones en Italia y venir a conocerla y ganarse su amor. Los boquenses esperan ahora que el refuerzo estrella “no sea una mentira”.


