La educación pública, en crisis

En Neuquén cada vez somos más, pero pocos toman real conciencia del colapso. El sistema educativo es un ejemplo de ello. La imagen de los padres que acampan toda la noche por un banco para sus hijos (sobre todo en jardín de infantes), a pleno sol y sentados en una reposera, parece no tener precedentes. Vale decir que la triste postal ya tiene acostumbrados a muchos, pero acomodarse a lo trágico no es lo que debería suceder en una provincia que, si bien da muestras de abundantes riquezas, son pocos los que suelen disfrutar de esas bondades. Para colmo, el inicio complejo de clases este año –por la presión salarial tras la devaluación– hace que el inminente paro docente ponga en jaque a todo el sistema público. Es que no sólo es difícil conseguir un banco, sino también completar un calendario escolar, en años conflictivos. La desidia para resolver este tema ha desprestigiado a la educación pública y cada vez son más los padres que eligen el sistema privado de educación, por supuesto, no gratuito.
El sistema garantiza una continuidad de clases durante todo el año, pero se pone en duda siempre la calidad. Muchos de los docentes no tienen la obligación de estar en los listados educativos (que genera una orden de mérito y puntaje por antigüedad) y en ciertos colegios los maestros suelen ponerse a dedo. Pero la necesidad de que las escuelas sean gratuitas es una necesidad de muchos y cada vez en edades más tempranas. Un informe de la Vocalía por la Comunidad del Consejo Provincial de Educación señala que el 51% de los chicos de cuatro años no consigue entrar en el sistema educativo (hoy obligatorio) en esas salitas. En el tope del ranking está Centenario, donde 6 de cada 10 chicos de esa edad no pueden entrar a un jardín. El problema cada año será mayor si sólo se contempla una estadística.

No sólo es difícil conseguir un banco, sino completar un calendario escolar, en años conflictivos.

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