La estrategia del asfalto

Ninguno de los fundadores o pioneros que vieron nacer a Neuquén imaginó alguna vez que la ciudad se convertiría en poco más de un siglo en la más pujante y moderna de la Patagonia. Mucho menos que los futuros edificios ya no estarían rodeados por el arenal tan característico de aquellos primeros años luego de la fundación.

El intendente Horacio Quiroga anunció ayer un ambicioso plan de asfalto que –según sus pronósticos– terminará con las calles de tierra en toda la capital.

Siempre el pavimento fue el caballito de batalla de Pechi. O la carta de presentación de su gobierno junto a otras obras públicas. Algunos números avalan esta estrategia para que el jefe comunal insista con seguir adelante en la pavimentación de Neuquén.

En 1999, cuando asumió en su primera gestión, la capital contaba con 1900 cuadras de asfalto, aproximadamente. La mayoría –del casco céntrico–había sido construida por el gobierno de la provincia. En ese entonces, el pavimento estaba circunscripto a las calles Islas Malvinas, Entre Ríos, Bouquet Roldán y Luis Beltrán, aunque –es cierto– la urbanización no había avanzado hacia el oeste como lo hizo años después.

Desde aquel entonces, la ciudad creció y el pavimento se fue multiplicando hasta alcanzar las 6000 cuadras a la fecha.

Dice Pechi que el objetivo principal es que cuando termine su cuarta gestión como intendente no quede en toda la ciudad una sola cuadra sin asfaltar.

¿Logrará cumplir su promesa y dar continuidad a esa estrategia que tanto rédito político le dio?
La respuesta, obviamente, se sabrá al término de su gobierno.

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