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La Mañana

La fruta pierde por goleada

Que la fruticultura sufre una crisis que parece terminal ya no es una novedad, y enterarnos de que esta semana cerraron sus puertas dos empaques en Allen y Roca no debería sorprendernos.

Que la fruticultura sufre una crisis que parece terminal ya no es una novedad, y enterarnos de que esta semana cerraron sus puertas dos empaques en Allen y Roca no debería sorprendernos.

Quizás no llame la atención, es verdad. Sin embargo, a quienes nos criamos viendo esas postales de las cientos y cientos de bicicletas saliendo de los galpones a la hora de la siesta nos duele en el alma. Si no era tu tío, podía ser el papá o la mamá de un amiguito o el vecino de media cuadra.

Las 260 familias que se quedan sin el famoso pan de cada día por la decisión del gigante exportador Expofrut se suman a las miles que en los últimos años se vieron forzadas a cambiar de fuente laboral.

El cierre de dos galpones de empaque es otro síntoma de la agonía de la actividad frutícola.

Y es justamente en Allen, que era uno de los íconos de la manzana y la pera, donde el avance de la actividad hidrocarburífera ha sido tan fuerte que ya hay instalados casi 300 pozos. Donde había chacras, hoy se busca petróleo y gas.

¿Pueden convivir estos dos modelos de producción? Los chacareros aseguran que no y que es inviable que la exploración y extracción de crudo se dé a tan pocos metros de los lugares donde crecen las plantaciones. Consideran que el oro negro es dañino para la fruta por el uso del suelo. A simple vista, su batalla está perdida. Ahora, también tienen que ser conscientes de que la fruticultura en la actualidad es también inviable por su escasa rentabilidad.

A pocos kilómetros, en Fernández Oro, comienza a darse una fuerte discusión sobre qué impacto tendrá en la localidad la inevitable llegada de empresas petroleras. Los chacareros pusieron el grito en el cielo y a los vecinos les preocupa que no se respeten los protocolos para no contaminar del medioambiente. Allí, más temprano que tarde, es probable que también se pierda la batalla. Una más.