La guerra clásica se tiene que terminar

El bochorno en el que se convirtió el duelo platense amenaza con ser el puntapié para aplicar duros castigos y bajar los decibeles de todos.

Luciano Carrera
carreral@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- El estallido estaba anunciado hace rato. La violencia dentro de la cancha en el Súper inicial del verano fue un aviso. Y lo que ocurrió en los primeros minutos de ayer en Mar del Plata, un bochorno que no puede sorprender a nadie que sepa de qué va esto de jugar los clásicos a muerte. Sea una final de Copa o un "amistoso" sin más valor que el de sacar pecho por un ratito frente al rival de toda la vida.

Los jugadores, contagiados por sus hinchas, cada día más bélicos cuando se cruzan con los "primos" menos queridos, pero con vicios propios de los que deben hacerse cargo, fueron otra vez los protagonistas de un papelón. Claro que, a diferencia del Boca-River, en el duelo platense el escándalo pasó todos los límites permitidos. Y generó, en un ambiente muy acostumbrado a mirar para el costado y a reclamar amnistías, un escosor que llevará a los implicados a sufrir un castigo tan justo como poco habitual en el fútbol argentino.

"Nos pidieron la máxima severidad posible. Las sanciones se deberán cumplir en partidos oficiales. Lo de anoche excedió todos los límites", dijo Luis Segura, el pope de una AFA muy cuestionada, a la salida de su reunión con Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad de un gobierno nuevo, que por el dinero que aporta con Fútbol para Todos pide a los clubes, a cambio, algunas decisiones importantes.

Ninguno de los jugadores que tiró piñas o patadas en el Minella para vengar no se sabe bien qué historia tiene excusas. Tampoco alcanzan las autocríticas del día después. Ni las revoluciones altas en pleno partido, ni los fallos de un árbitro, ni la trascendencia de lo que se juegan srive para justificar que cierren un amistoso queriéndole arrancar la cabeza a un colega.

"Me metí para sacar a Pereyra porque sé que es un loco de mierda. A Andújar le pedí que se tranquilizara porque nos podían matar a los dos".Roberto Brum.Volante del Lobo involucrado en la batalla campal


"Hay que poner el hecho como algo vergonzoso, que no debe volver a pasar. Tenemos que asumir el error y respetar las sanciones".Agustín Alayes. Secretario Deportivo de Estudiantes

No es la primera vez que pasa. Pero hacía rato que no había un todos contra todos que empujara a dar un paso tardío, pero necesario. El primero de un larga lista si se quiere empezar a revertir la violencia que tomó por asalto a nuestra principal pasión. Porque, lo sabemos, el cambio es mucho más profundo y nos implica a todos. Incluidos esos hinchas de Estudiantes que festejaron una victoria en un partido suspendido con los mismos jugadores que habían manchado la camiseta del club un par de minutos antes. El problema de querer pisarle la cabeza al adversario no es potestad de los platenses. Es de todos, como la necesidad imperiosa de empezar a cambiar ciertas costumbres, cada vez más potenciadas, cada día más peligrosas, para que este juego maravilloso deje de ser una guerra.

Verón les aplicó multas y trabajos comunitarios

Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, decidió multar económicamente al plantel y mandará a los jugadores a realizar trabajos comunitarios. "Sin perjuicio de las sanciones que el Tribunal adopte, he resuelto imponer una sanción económica al plantel así como también una reparación ejemplificadora, a fin de conciliar a los involucrados con nuestra sociedad", escribió la Brujita en una carta al Aprevide en la que comunicó su decisión.

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