La justicia y "el tortuga"

Al ser consultado en un programa de TV sobre las supuestas maniobras de lavado de dinero que determinaron la detención de Lázaro Báez, el ex fiscal del Juicio a las Juntas, Luis Moreno Ocampo, puso la lupa respecto de cómo el accionar de muchos magistrados se mueve al compás de los tiempos políticos, subordinando pruebas y tiempos procesales.

El juez Sebastián Casanello es la expresión máxima de este axioma. "El tortuga", como se lo apodó en el mundillo judicial y mediático por la demora en sus resoluciones, fue designado en octubre de 2012 por Cristina Kirchner, con aprobación del Senado, al frente del Juzgado Federal N° 7, que hasta ese momento estaba a cargo de Norberto Oyarbide. La causa que pesa sobre el ex empleado bancario santacruceño, devenido en empresario multimillonario K, estaba cajoneada desde el 2013 en el despacho de Casanello, quien también debía fallar sobre el procesamiento de Mauricio Macri por las escuchas ilegales. De golpe, el tortuga se transformó en "liebre" y en menos de tres meses sobreseyó al actual presidente y ordenó la detención de Báez.

Cuando baje la espuma del "efecto Lázaro", Macri deberá explicar la integración a su nombre de al menos dos empresas radicadas en paraísos fiscales. En su gobierno, además, hay otros cuatro funcionarios denunciados en distintas causas: el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger (procesado), la canciller Susana Malcorra, el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, y el de Energía, Juan José Aranguren. ¿Algún fiscal de oficio o un juez (podría ser el propio Casanello) avanzarán sobre esto? Difícil. Los gobiernos pasan, las corporaciones, como la judicial, quedan.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído