La militancia enredada

Sólo por unas cuantas horas, movidos por la consternación que genera en nuestras tierras un nuevo ataque irracional en suelo occidental, ayer fue un día de tuits que mostraban perplejidad por los atentados parisinos y de banderas francesas copando los perfiles de Facebook.

Sólo por unas cuantas horas, movidos por la consternación que genera en nuestras tierras un nuevo ataque irracional en suelo occidental, ayer fue un día de tuits que mostraban perplejidad por los atentados parisinos y de banderas francesas copando los perfiles de Facebook. La solidaridad 2.0 le dio un muy breve descanso a la militancia instalada en las redes sociales desde hace un tiempo, potenciada por este ballotage inédito que puede marcar un cambio de época.

Falta una semana para decidir entre la continuidad, sea moderada o no, o el cambio profundo. Y en el día del histórico debate televisado, las fotos de perritos extraviados, los memes futboleros y las instantáneas familiares a pura sonrisa perderán por goleada contra esos pequeños actos de campaña que votantes sciolistas y macristas realizan desde esa medianoche del 25 de octubre, en la que los que bancan a uno y repudian al otro salieron a gritarle su verdad a cualquiera que anduviera chusmeando por ahí.

Hoy, día del gran debate, los votantes de uno y de otro usarán sus redes para gritar su verdad al que las chusmee.

Viejos videos de los candidatos, frases actuales que los pintan de cuerpo entero (y muestran que ambos se dieron una linda manito de látex para tapar las modas de los 90), cartas abiertas, recuerdos emotivos, todo sirve para tratar de contagiar al prójimo. Los desconocidos coinciden y se pelean con sus amigos en dosis similares, y los famosos sacan a relucir las nuevas vedettes: las encuestas tuiteras.

Aún este nuevo universo político está a prueba, y un buen número de militantes 2.0 bien organizados puede generar una tendencia letal, pero todos tienen en claro que las grandes batallas se empezarán a definir ahí, en las redes sociales, en donde aún en tiempos de veda cada uno de nosotros puede, multiplicando retuits, "me gusta" y compartidos, intentar cambiar el destino de una elección.

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