La negación no es un camino

El último gran revuelo que se armó en torno a la problemática de la seguridad en Plottier fue por el funcionamiento de las cámaras que se instalaron gracias a la gestión municipal ante el gobierno provincial. Muy desapercibida pasó la cifra publicada por LM Neuquén sobre el crecimiento del delito en esa localidad.

Un 43 por ciento más de denuncias se registraron durante el primer trimestre de 2016, sólo en la Comisaría Séptima, en comparación con el mismo período de 2015. Sin embargo, nadie quiso discutir al respecto.

Pero esta cifra, que maneja en voz baja el Gobierno, se corrobora a diario cuando se escuchan los crudos relatos de los vecinos, amigos o familiares a los que les tocó llegar a su casa y encontrar la puerta barreteada y todo revuelto. Ellos son los que conforman esta dramática estadística.

El delito crece en Plottier, pero el gran problema es que nadie lo reconozca para poder combatirlo.

Son los mismos que se lamentan una y otra vez por esa computadora en la que tenían las fotos de sus hijos que jamás van a recuperar. O los que tienen que esforzarse para reponer el televisor robado, que todavía estaban pagando.

También son las consagradas víctimas -y las potenciales- las que se alertan por las redes sociales y grupos de Whatsapp sobre la amenaza de una moto desconocida que merodea por la cuadra, o sobre un auto sin luces que circula a alta velocidad.

El delito se expande y se diversifica a la vez. Pero parte del gran problema es que nadie lo quiera reconocer, lo que va a impedir que se trabaje para resolverlo y, aun peor, para erradicarlo.

¿Cuándo se va a discutir con seriedad este problema en Plottier? ¿Acaso el debate, para la política, sólo se trata de sumar más policías y cámaras en las calles cada vez que las urnas o la coyuntura lo demandan?

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