La presión petrolera

Las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes".

Las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes". Esa máxima de Perón se puede aplicar al complejo escenario petrolero nacional. Ayer Guillermo Pereyra convocó a una multitudinaria marcha por el centro neuquino el viernes próximo para decirles a las empresas y al gobierno nacional que ya es hora de terminar con el preventivo de crisis firmado en febrero. El poder de movilización del gremio petrolero siempre fue una herramienta a la que echó mano cuando necesitó mostrar los dientes. Pero esta vez, más que su decisión, fue la coyuntura la que llevó al veterano líder petrolero por un camino inevitable. Cuando las bases presionan, los dirigentes deben responder. Así ocurrió con las centrales obreras el pasado 29 de abril en Buenos Aires, donde se registró la mayor concentración de trabajadores de los últimos años. Aliados del presidente Macri, como Hugo Moyano y el mismo Pereyra, tuvieron que salir a poner un límite a los despidos masivos. En ese escenario, ayer hubo una histórica marcha en Comodoro Rivadavia, donde 50 mil personas se plegaron a la protesta petrolera.

Guillermo Pereyra convocó a una marcha tras la fuerte señal de ayer en Comodoro y la del 29 de abril.

La baja mundial del crudo convirtió a Chubut en un polvorín. En Neuquén la situación es mucho más holgada y sostenible, con el petróleo a un precio diferencial y de alta demanda en el mercado interno y con la suba de los precios del gas en boca de pozo, que impiden un derrumbe abrupto de la actividad.

Sin embargo, las bases, que votaron a Macri convocadas por su líder, hoy ven que su salario rinde cada vez menos y la paritaria no arranca, que hay centenares de compañeros con regímenes de suspensiones y que muchos corren riesgo de perder el trabajo. Pereyra ya leyó el mensaje y se puso en marcha.

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