La profecía que se cumplió

Todo comenzó bien entre el Departamento de Toxicomanía de la Policía de Neuquén y el juez federal Gustavo Villanueva.

Todo comenzó bien entre el Departamento de Toxicomanía de la Policía de Neuquén y el juez federal Gustavo Villanueva. Corría el 2011 y desbarataron en conjunto en Cipolletti la banda narco de los Montecinos. Un año después, acabaron con dos organizaciones más: una operaba desde la cárcel de Santa Rosa y otra desde el penal de General Roca.

Todos eran lauros para la Policía neuquina. En 2014 se dio otro golpe a unos narcos de Allen que traían 842 kilos de droga desde la triple frontera con destino al Alto Valle.

En el primer golpe sin la Policía de Neuquén, el juez federal Villanueva incautó más de 900 kilos de marihuana.

Lo llamativo era que la Policía neuquina siempre daba golpes exitosos puertas afuera. En octubre de 2014, una investigación periodística de LM Neuquén demostró que había 10 organizaciones narcocriminales operando en la frontera neuquina y que utilizaban unos 32 pasos clandestinos. Neuquén era parte de la ruta de la droga y no había dudas. A partir de ahí, la Justicia Federal cuestionó el accionar de la Policía neuquina y en una consulta, informamos de la existencia de policías que filtraban información a los narcos. Todo quedó ahí.

En diciembre pasado fue la prueba de fuego. El juez Villanueva esperaba otro golpe exitoso e incautar 30 kilos de cocaína en una chacra de El Chañar, pero se filtró el dato y el procedimiento fracasó. La investigación derivó en un allanamiento de la Policía Federal al Departamento de Toxicomanía el pasado 12 de febrero, donde detuvieron a un narcopolicía neuquino. Ayer, Villanueva hizo su primer procedimiento sin la Policía de Neuquén, con auxilio de Gendarmería Nacional, y terminó dando un golpe histórico en Neuquén con el secuestro de más de 900 kilos de marihuana en Picún Leufú. ¡Cosas veredes!

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