Las pepas de la noche neuquina

Si todavía en Neuquén no hubo una tragedia al estilo Costa Salguero, es pura casualidad. Acá las pastillas de éxtasis y los psicotrópicos se mezclan con alcohol y bebidas energizantes desde hace varios años y nunca nadie se escandalizó.

En 2009 me metí en la noche neuquina. Recorrí boliches, bares y la previa que hacían los jóvenes. En distintos informes conté el descontrol que se experimentaba ni bien caía el sol.

Por ese entonces, estaba de moda la "jarra loca" que mezclaba distintas bebidas alcohólicas con energizantes y psicotrópicos. Los boliches te vendían la mezcla de bebidas para que les agregaran las pastillas. Para los que no traían Rivotril o Alpax de la casa siempre había un dealer dentro del boliche listo para vender.

Psicotrópicos, éxtasis y LSD se colaron en la diversión nocturna de la mano de los jóvenes que estudian afuera.

Entrado el 2010, la Policía Federal y la neuquina detectaron la venta de troqueles de LSD. La droga se comercializaba en los barrios coquetos como Santa Genoveva y Jardines del Rey, y también en los country, aunque los investigadores no tenían acceso.

"Los que se van a estudiar a Buenos Aires traen la droga de allá y se las venden a sus amigos. Así llegó esa moda a Neuquén", describió un federal tiempo atrás.

Los troqueles de ácido y las pastillas de éxtasis se metieron de lleno en la noche neuquina. El año pasado, hablando con un especialista en adicciones, me confirmó que, cuando los pibes llegaban dados vuelta al hospital, solitos contaban que habían consumido pepas, como le denominan los pibes bien a su cóctel descontrolado.

Ahora todos se rasgan las vestiduras después de lo ocurrido en la fiesta electrónica de Costa Salguero, pero, ojo, porque acá nos están golpeando la puerta.

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