El jueves pasado murió Luis Alberto Zapata, el conductor del automóvil que el pasado domingo 19 chocó contra un caballo cerca de Zapala; en ese accidente murió María Alejandra Álvarez y el hijo de ambos, de solo dos años.
A pesar de las campañas de concientización y de los altos niveles de siniestralidad que enlutan las rutas neuquinas, la problemática de los animales sueltos no disminuye.
El escenario es complejo, con responsabilidades en muchos casos no asumidas. Desde el Estado alegan que son los dueños de los campos los responsables, mientras que estos aseguran que es el Estado el responsable directo de que los animales estén sueltos. El director de Seguridad Vial, Hugo Capozzoli, dijo “que desde el Gobierno se hicieron acciones para alambrar los campos, pero son los dueños de las tierras quienes no cuidan sus animales”.
Desde el 2003 la provincia de Neuquén cuenta con una ley de control, la 2448, pero son pocas las medidas tomadas, no hay un presupuesto destinado a la prevención ni se ha otorgado equipamiento a la Autoridad de Aplicación. Tampoco se sabe cuántos fueron los animales capturados desde la instrumentación de la ley ni su destino. Cuando ocurren accidentes por animales en la ruta nunca se puede conocer la identidad del propietario por diversas causas. Hugo Álvarez, padre de María Alejandra, abuelo del bebé de dos años y suegro de Zapata, dijo que si el dueño del caballo no va preso va a hacer “justicia por mano propia”. Este diario preguntó a sus lectores si los dueños de los animales sueltos en las rutas que provocan accidentes deben ser condenados, y cerca de dos mil personas dijeron que sí, algo que deben tener en cuenta las autoridades para preocuparse y ocuparse de una buena vez.


