Cada vez es más visible la droga en la región: en los últimos diez días secuestraron cocaína y marihuana desde la zona de frontera hasta la terminal de Cipolletti. A esto se suman ataques armados a viviendas que son investigados como presuntos ajustes de cuentas, aunque si bien nadie lo dice oficialmente, bajo reserva los investigadores hablan de narcótico y de protección desde el poder.
Que el flagelo de la droga avanza no es una novedad, pero a esto hay que sumarle que Neuquén se ha transformado en los últimos años en la ruta a Chile y ahora, con el fenómeno Vaca Muerta, se convirtió en una plaza más que deseada.
El domingo, dos extranjeros fueron detenidos en la terminal de Cipolletti con 8 kilos de cocaína. La traían en un bolso de mano con total impunidad. El contacto local de estos distribuidores no fue develado. Se estima que el valor de venta al menudeo de esa cantidad de cocaína rondaría los 3 millones de pesos. Se comprende entonces el riesgo que estas personas decidieron correr, ya que siempre la paga es muy buena.
En enero, la Policía logró dar un golpe a una banda narco de Bahía Blanca que se había instalado en Plottier. De pantalla usaban una carnicería. En ese entonces ya anunciábamos desde esta columna que Neuquén es una plaza cada día más cotizada. La ecuación que hacen los narcos es sencilla: para comercializar hace falta poder adquisitivo y en la región la actividad petrolera “derrama” su renta como lo hacen pocas actividades. En este contexto es que hace falta que todas las fuerzas de seguridad, locales y nacionales, profundicen sus investigaciones y revelen también los vínculos con los miembros del poder que los protegen o que miran para el costado.


