Una publicación de la ex gobernadora bonaerense despertó el debate por la transición del sector público al privado.
“El 10 de diciembre me quedo sin trabajo”, dice una publicación de LinkedIn. Lo que podría ser un típico mensaje de esta red social movió el avispero de la escena política por el nombre de su autora: la diputada nacional por el PRO y exgobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
Las respuestas no tardaron en llegar: en clave política, su mensaje fue interpretado como otro clavo en el ataúd del partido fundado por Mauricio Macri. También hubo quienes respondieron con sorna, como Alberto Samid, el empresario de la carne, que dudó de la capacidad de Vidal para trabajar en una carnicería todos los días a las 7 de la mañana.
Con marcada hipocresía, la misma opinión pública que apunta su dedo acusador a los actores enquistados en la política y atornillados a las bancas del Congreso o los sillones del Ejecutivo, también critica la intención de aquellos que quieren migrar al sector privado y aportar la experiencia de la gestión pública en otros ámbitos.
Mariu dice que tiene contactos y un gran cúmulo de experiencia, pero también las mañas de quien hace esa transición y abandona su zona de confort a los 51 años. Y busca abrir el debate para saber si ese sector privado -que le pide a los políticos entender el mundo empresarial- está dispuesto a darle un lugar a aquellos que quieren ser un empleado más.
Entre la profesionalización de la gestión pública y la necesidad de líderes empáticos que hayan caminado, al menos por un tiempo, con nuestros zapatos, se erige otro debate: ¿qué pasaría si la actividad política pudiera verse como un servicio transitorio y no como un salvoconducto manchado por el enriquecimiento ilícito, el nepotismo y las alianzas forzosas? ¿Cómo asumiríamos los mandos si supiéramos que son efímeros y que, al concluir, debemos volver a la misma base? El intendente a su barrio, el sindicalista a su puesto, el gobernador a una empresa que tome su CV.
Ver los cargos electivos como un servicio público honorífico y transitorio, entender a los empleados estatales como profesionales que persiguen la eficiencia y la mejora continua y ver al sector privado como un actor fundamental para generar empleo y abundancia, en lugar de explotación y plusvalía, puede significar el primer paso para un camino que abra diálogos de cooperación.
Con lógicas diferentes, pero complementarias, el sector público y el privado necesitan abandonar los enfrentamientos para asumir una necesaria simbiosis. Y un CV de LinkedIn podría ser un buen inicio.
El mensaje de María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal, una de las férreas militantes del PRO y exgobernadora de Provincia de Buenos Aires, sorprendió en las últimas horas a todos al anunciar que comenzó a buscar trabajo mediante Linkedin.
"Tengo que salir a buscar trabajo en el privado", afirmó. Esta situación se genera tras haber rechazado ser parte del nuevo acuerdo entre La Libertad Avanza y el espacio que lidera Mauricio Macri. Vidal fue una de las dirigentes que decidieron repudiar la medida y no integrar ninguna lista en estas elecciones 2025.
Sin planes políticos para 2026, se lanzó a buscar empleo en el sector privado. "El 10 de diciembre me quedo sin trabajo. Goberné, fui diputada, firmé y redacté leyes, tomé decisiones difíciles. Pero esta vez decidí no asumir ningún cargo. Porque elegí no ceder mis convicciones", comenzó diciendo en su mensaje.
A lo largo de su publicación, reveló que en el último tiempo tuvo un acercamiento con la docencia, trabajó para organismos internacionales, ONG'S, realizando consultorías, pero "nunca trabajé en relación de dependencia en una empresa", confesó.
"¿Cómo encararían ustedes esta búsqueda? ¿Qué miran cuando reciben un perfil que viene del sector público y quiere hacer la transición al privado?", preguntó la actual diputada en la red social orientada al uso empresarial, a los negocios y al empleo.
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