El hecho ocurrió el pasado domingo en el Balneario Río Grande. El ave se encontraba atrapada por líneas de pesca.
Una jornada de canotaje se convirtió en un heroico rescate de fauna silvestre en las aguas del río Limay. Durante la tarde del pasado domingo 23 de agosto, en las inmediaciones del Balneario Río Grande de la ciudad de Neuquén, instructores de kayak lograron liberar a una garza blanca que se encontraba atrapada en una línea de pesca y en severo riesgo de ahogarse.
El rescate fue liderado por Ismael Muñoz, instructor de canotaje del Club Camionero de Neuquén, que participaba de una salida con la escuela. "Salí a acompañar a un amigo que tiene escuela a ayudarle con la escuela más que nada para distraerme aparte de de lo que hago acá en la laguna, lo hago en el río también", relató Muñoz sobre los momentos previos al hallazgo del ave.
Al acercarse en sus embarcaciones, los palistas notaron que el animal no podía elevarse ni desplazarse con normalidad. "Rescatamos la garza que estaba enredada con una de las líneas y tenía el anzuelo cuchara clavado en el lomo", detalló el instructor, agregando que la garza "tenía como 20 metros de línea en las patas".
La garza estaba a la defensiva y atacó al instructor
El proceso de liberación requirió de destreza y cuidado, ya que el animal presentaba signos de agotamiento y comportamiento defensivo.
"Tenía el anzuelo cuchara clavado en el lomo, así que en un par de vueltas la saqué. Me picó, quería como agarrarme a picotazos, pero estaba media débil ya porque en realidad la garza no es del agua como el pato que anda nadando; siempre anda en la orilla y volando", explicó Muñoz, quien incluso debió conservar el anzuelo enganchado en su propia vestimenta tras retirárselo al ejemplar.
Detalles del rescate registrado en video
El momento exacto de la liberación fue registrado en video por uno de los compañeros de la escuela de canotaje desde el asiento trasero del kayak doble en el que se encontraba Ismael. En la grabación se observa al instructor maniobrando a pocos metros de la orilla rocosa del balneario.
El instructor sostiene cuidadosamente al ave por el cuello y el lomo para evitar ser picado mientras la levanta del agua y afloja los nudos de tanza que la aprisionaban. Tras soltar la línea y liberarle las alas, sostiene a la garza en el aire unos instantes.
Al ser impulsada suavemente hacia la corriente, el ave recupera la movilidad de sus alas y vuelve a flotar libremente sobre el río ante la mirada de pescadores y transeúntes ubicados sobre las rocas de la costa.
"Le sacamos la línea y le salvamos la vida al bicharraco, pobre", concluyó con satisfacción Muñoz tras lograr restablecer la libertad de la garza y evitar un desenlace fatal en el ecosistema del río.
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