Denis Albino es un brasileño de 47 años que tiene una particularidad: mide 2,30 metros. El tema es que su altura se convirtió en un problema para él. El último inconveniente que se le presentó lo descolocó un poco: no le permitieron recibir la licencia de conducir dado que no entra en el auto que conduciría.
El hombre debe manejar descalzo teniendo en cuenta que calza 52 y los pies no logran acomodarse en los pedales. Albino es la segunda persona viva más alta de Brasil, un país que cuenta con más de 200 millones de habitantes. Según resaltaron los medios locales, este hombre no fue apto para recibir la licencia de conducir ya que no podría manejar en una posición segura y cómoda para él.
Si bien Albino aprendió a manejar en 1994, cuando tenía 21 años, desde entonces encontró siempre la misma traba legal a la hora de tramitar el permiso: "No cabe en el auto, señor. Lo siento", le dijeron repetidas veces los agentes de tránsito que toman la prueba de conducir práctica en tierras brasileñas. Albino contó que cuando suele viajar en avión le ocurre algo parecido: "Siempre tengo que ir a la salida de emergencia, donde el espacio para las piernas es superior. De lo contrario, no puedo volar", relató.
El hombre también detalló que a raíz de la necesidad de conducir por cuestiones de trabajo, muchas veces lo llevó a moverse siempre sin la licencia de conducir habilitante. "Cuando me detuvieron, cada vez que escucharon mi historia los agentes cooperaron y me entendieron", explicó Albino. En su recorrido, recordó que solo una vez le retuvieron el auto y que, cuando lo fue a buscar, al director del lugar en Brasil lo conmovió su caso y le perdonaron la multa.
La única manera en la que este hombre podría conseguir la autorización y el tan ansiado carnet de conducir es que el vehículo a utilizar sea de las proporciones que le permitan ingresar en él.
Claro que en ese caso el auto debería tener un habitáculo muy grande, algo que finalmente tampoco sería habilitado para poder circular por las calles.
No obstante, Denis Albino no pierde las esperanzas de poder manejar algún día legalmente, con la licencia de conducir habilitante. Aunque es consciente de que, por una cuestión de naturaleza y de legalidad, es un objetivo difícil de conseguir.
Según los medios brasileños que sacaron a la luz la historia, se trata del segundo brasileño vivo más alto. Por su estatura, tuvo que adaptar su casa y debe comprarse ropa y calzado especial. Su día a día suele ser una complicación. La falta del carnet de conducir es una de ellas.
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