El clima en Neuquén

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La Mañana

No queda otra que invertir

Invertir, romper calles y poner la ciudad patas para arriba para modernizar el sistema de agua. No queda otra solución para evitar los inconvenientes que se vienen registrando en la ciudad de Neuquén y que podrían agravarse en los próximos años.
Se sabe que este tipo de obras, como el de las cloacas, no es el que más le gusta a la dirigencia política porque son las que no se ven, las que están bajo tierra, pero en la capital neuquina el tema no da para más.
El acueducto principal que se rompió en el sur de la ciudad y que dejó sin servicio a 12 barrios del centro y el este neuquino tiene 60 años. Fue construido cuando la ciudad era poco más que un pueblo y recién comenzaba a recibir las primeras oleadas de inmigrantes de distintos puntos del país y Latinoamérica. Como ese ducto hay otros que están en la misma situación y que necesitan actualizarse para ser reemplazados por otros con mayor volumen y mejor calidad. Algunos ya se cambiaron, pero no por una planificación, sino porque lo obligó la necesidad y la urgencia.
Es cierto que se trata de una inversión millonaria que demandará tiempo y muchos dolores de cabeza porque hay que abrir calles, colocar los caños nuevos y después volverlas a reparar, pero es la única manera de que Neuquén pueda acompañar el enorme crecimiento que viene teniendo y que -seguramente- se incrementará con la explotación de Vaca Muerta.
Tener dos ríos como tenemos es una bendición, pero de nada sirven si no los cuidamos con obras de saneamiento y no los aprovechamos para tener un servicio de agua como le corresponde a una ciudad moderna y pujante como Neuquén.