No tenía botines y no lo dejaron probarse

El niño que quería cumplir su sueño. Marcos Carrasco. Quería mostrarse para llegar a Independiente y lo rechazaron porque no tenía el calzado adecuado. Su nota provocó una reacción nacional.

Georgina Gonzales
gonzalesg@lmneuquen.com.ar

A sus 13 años, Marcos ya fue tapa de un diario, salió en programas televisivos nacionales y fue felicitado por todos sus vecinos y amigos. Ahora le falta alcanzar su sueño más preciado: jugar al fútbol en Primera División.

Marcos Carrasco, el pibe del oeste capitalino a quien no lo habían dejado probarse en Independiente porque no calzaba botines, tiene sus ilusiones intactas. Incluso cada vez más retumba en su cabeza la posibilidad de jugar en Boca.

Hace unos días recibió la medalla por terminar la primaria en la Escuela Nº 298, donde Matemática fue su materia elegida y la que cerró con sobresaliente.
Aunque ya está anotado para seguir el secundario en el CPEM 26, tiene toda la energía puesta en jugar al fútbol durante el verano.

El adolescente cuenta con el apoyo de su hermano mayor y su familia completa para avanzar en el deporte. Sabe que no es fácil, que muchos jóvenes de su edad practican todos los días, pero no se rinde.
Aún guarda en un lugar privilegiado de su placard aquellas viejas zapatillas que le dieron el puntapié inicial a este año lleno de sorpresas.

"No podés probarte porque no tenés botines", le dijeron en la prueba que Independiente de Avellaneda hizo en el Club Pacífico de la capital provincial.

Y esa sensación un tanto amarga con la que Marquitos se fue a su casa en pocas horas se convirtió en pura alegría.

Luego de que su hermano Sergio hiciera pública la situación y de que llegara a los oídos indicados, los organizadores lo convocaron a la prueba que se realizó en Roca y le regalaron sus tan añorados botines.

Pero esos no fueron los únicos, después de ser entrevistado en muchas radios de todo el país y de salir en el canal de noticias C5N, el periodista Nicolás Magaldi también le hizo llegar un par que aún está casi intacto, esperando el partido de sus sueños, al que le apuesta todas las fichas.

Su historia también llegó hasta los entrenadores del club Gimnasia y Esgrima de La Plata, desde donde lo llamaron para que fuera a probarse.

Fueron tres días en los que el pibe no salió de su asombro, por poder acceder al día a día de cómo se vive el fútbol en un club de primera. Hasta tuvo la suerte de jugar en la cancha y también de ir a la de Estudiantes, el clásico rival del equipo que le cursó la invitación.

Aunque la competencia fue complicada y no pudo ganarles a los chicos de su categoría, aseguró que no bajará los brazos: "Voy a seguir jugando".

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