La versión moderna del circo romano se viraliza en las redes sociales y la televisión la repite una y otra vez para el regocijo de los televidentes. Todos comentan la noticia. ¿Habrá sangre? En las oficinas y en los bares se ríen del combate que parece ser a muerte, de acuerdo con las amenazas que se lanzan una y otra. "¡Tu hijo es un violín!", grita una. "¡Sos una hija de puta!", vomita la otra.
Pasen y vean, señores, que la escuela, lugar sagrado donde supuestamente se educa y se completa la socialización de los chicos, se convierte en el mejor ejemplo de lo que no se debería hacer, pero a nadie le importa.


