El intendente Horacio Quiroga eligió una cena con periodistas para develar uno de sus secretos mejor guardados. El viernes por la noche dijo que las elecciones de la ciudad serán el 4 de octubre. Prefirió seguir alargando el misterio respecto de algo que todo su entorno da por hecho: no soltó prenda sobre si será o no candidato a repetir en la ciudad.
Hasta hace pocos días los comicios, que Pechi ya había fijado para el segundo semestre del año sin más precisión, iban a realizarse el 27 de septiembre. Fue una llamada, y una posterior misiva del obispo Virgilio Bresanelli, lo que lo llevó a cambiar de planes, esta vez, para no quedar mal con la Iglesia, que por la misma fecha tenía prevista una tradicional ceremonia que incluye a miles de fieles que caminan hacia Centenario.
Por fuera del protocolo, está claro que el intendente también despega todo lo que puede los comicios de la elección provincial del 26 de abril, donde quedó en tercer lugar. De este modo gana tiempo para afianzar su gestión, una ventaja comparativa con el resto de los rivales que se anoten para dar la pelea por la ciudad.
Pechi también cumplió con desligar la ida a las urnas de las dos contiendas nacionales. Hacerlo también le permite atenuar el impacto de posibles riesgos colaterales, según la suerte que corran sus aliados en la disputa nacional. Después de todo Pechi, en el imaginario del neuquino medio, está bastante identificado con Mauricio Macri y con los popes de la UCR nacional con los que tiene afinidad, como el senador Ernesto Sanz. Quiroga piensa repetir en la ciudad un esquema muy similar al de la elección provincial: esto es, la lista de Nuevo Compromiso Neuquino, en conjunto con el tándem UCR y PRO. Es, también, el momento del tortuoso camino de elaboración de las listas de concejales.


