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La Mañana

Policía y sindicatos

Otra vez el llamado sindicato policial (Sinpope) manifestó su reclamo frente a Casa de Gobierno y se fueron como vinieron, con las manos vacías. Más allá de las declaraciones públicas sobre la sindicalización o no de las fuerzas armadas y de seguridad, ninguna tiene personería gremial.
Para el Ministerio de Trabajo de la Nación, la tarea de seguridad parte de una organización jerárquica vertical, en un marco de disciplina, lo que se dificultaría a partir de la constitución de un sindicato.
Por su parte, el ministro de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, opinó que si hay un trabajador que no tiene derechos es el policial: no está sindicalizado, tiene escaso entrenamiento, está amenazado por sus jefes y la prensa, y si se equivoca, la liga él y sus superiores le sueltan la mano. En tiempos de inseguridad existe la necesidad de repensar las fuerzas, que mantienen estructuras heredadas de la última dictadura; la sindicalización deberá formar parte de la agenda pública. Para que esto suceda en Neuquén se debería producir una serie de cambios importantes. El gobernador Jorge Sapag deberá estudiar seriamente si mantiene a la actual cúpula policial, con todo lo que esto significa, o si produce un recambio que garantice un diálogo permanente de los superiores con los subalternos y que les aseguren al policía condiciones dignas y equitativas de trabajo. Pero una cosa es hablar de democratizar la fuerza y otra muy distinta son las acciones directas, como las que llevaron adelante la semana pasada algunos integrantes de lo que llaman el sindicato policial; quienes lo integran no han sido elegidos por nadie y trabajan de la misma manera que la actual jefatura policial.