Pragmatismo puesto a prueba

La de este lunes no será la misma foto del año pasado para la educación pública de Neuquén. En 2015, con unas elecciones exageradamente anticipadas –se votó en abril para que el gobernador Omar Gutiérrez asuma el 10 de diciembre-, el Ejecutivo cuidó bien de no dejar ningún cabo suelto, en especial un conflicto potencial con el gremio docente ATEN, por lo que convino una recomposición salarial que satisfacía a ambas partes. Así las clases empezaron normalmente.

Ahora, el nuevo gobierno esgrime que las cuentas públicas lucen exangües y que no está en condiciones de dar más que un 25% de aumento y en dos tramos. ATEN, previsiblemente, rechazó la oferta.
Después de acordar, no sin poco esfuerzo, una paritaria nacional con el gremio docente más grande a nivel nacional, CTERA, el ministro Esteban Bullrich, dijo ayer que Nación se ocupará de monitorear cada una de las provincias en las que no hubo acuerdo para que el inicio de las clases sea normal. Neuquén figura entre los distritos más conflictivos que ocupará la atención del Palacio Pizzurno.

El conflicto educativo permitiría calibrar el alcance real de la llegada de Gutiérrez a la Casa Rosada.

Gutiérrez ha venido cultivando una relación muy pragmática con el gobierno de Macri, con el cual parece haber una buena sintonía. Seguramente el conflicto con el sindicato docente local permitirá calibrar con mayor justeza el alcance real de la llegada del gobernador a la Casa Rosada.

Sin embargo, a diferencia de Macri, el neuquino no tiene a quién echarle la culpa por el estado financiero de su administración porque él mismo manejó la aritmética fina del presupuesto provincial y, por tanto, nadie mejor que él sabe de dónde vienen las dificultades de las finanzas provinciales.

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