La discusión sobre la reforma política ya tomó vuelo dentro de la provincia de Neuquén de la mano de una iniciativa que surgió del propio gobernador Omar Gutiérrez. Pese a que no se trata de un año electoral, el debate se instaló, primero entre autoridades partidarias y ahora en el ámbito legislativo, por las implicancias que el tema trae aparejado para las distintas fuerzas políticas. La estrategia del Gobierno de sondear a la "ciudadanía" a través de una web arrojó resultados que ya fueron cuestionados por la misma oposición, que, en algún momento, sugirió este método de consulta. Más allá de la posible implementación o no de las PASO, la anulación de las listas colectoras, el acortamiento de las campañas y el descarte del ballotage (porque habría que reformar la Constitución), hay un elemento que se transformará en el núcleo central de la discusión cuando este tema llegue a manos de los diputados: el sistema de votación.
Hay consenso en que se debe terminar con la actual boleta partidaria para pasar a boleta única.
Hay consenso en que se debe terminar con la actual boleta partidaria para pasar a la boleta única. El Frente para la Victoria quiere la de papel (como se utiliza en Córdoba y Santa Fe) y en el MPN le restan importancia a si es de papel o digital. En cambio, para Nuevo Compromiso Neuquino si no se incorpora la boleta única electrónica, no tiene sentido la reforma y creen, además, que será la manera de destronar al MPN en 2019. A esto último adhieren Mansilla y Rioseco, aliados de Quiroga. Sin embargo, en el oficialismo provincial sacan pecho de que en la ciudad de Neuquén obtuvieron 10 mil votos más en la elección a intendente con el sistema electrónico que lo que habían cosechado en 2013. Las cartas ya están echadas y en la Legislatura comenzará el juego.


