Ser mujer no es llevar un cuerpo que debe mostrarse, ni hay físicos perfectos ni tenemos por qué ajustarnos a medidas arbitrarias a las que la mayoría de las mujeres no nos acercamos. Tampoco una mujer es ni más ni menos que un hombre o es objeto para ser evaluado como un producto que debe cumplir con ciertas normas antes de salir al mercado. ¿Reinas para qué o reinas para quién? En un momento en que la lucha por la igualdad de género y en contra de todo tipo de violencia contra las mujeres es eje de muchos reclamos, las autoridades políticas y sociales que promueven este tipo de concursos deberían replantearse la contradicción que subyace en su continuidad.


