Seis años diferentes

Cuando la Argentina comenzó a transitar el Estado de derecho allá por 1983, la construcción de una democracia plural era todo un desafío para una sociedad que salía de la dictadura más sangrienta de su historia.

Cuando la Argentina comenzó a transitar el Estado de derecho allá por 1983, la construcción de una democracia plural era todo un desafío para una sociedad que salía de la dictadura más sangrienta de su historia. Acostumbrada a la alternancia de gobiernos civiles con gobiernos militares a lo largo de todo el siglo XX, la sociedad estaba impregnada de autoritarismo. Los espacios de libertad estaban limitados al arte y a ciertas expresiones culturales. Las referencias sociales eran escasas y quienes sostuvieron esa filosofía libertaria en muchos casos vivieron parte de su vida en el exilio.

Esta aproximación a la realidad nos vuelve más sinceros, pero no nos hace mejores.

Temas como el divorcio, la homosexualidad e incluso el aborto estaban vedados de la agenda pública. No por ello eran inexistentes en la realidad social. Transcurridas tres décadas de democracia y con muchos avatares en el medio, la incorporación de derechos y de libertades ha forjado una senda de inclusión, de igualdades y de sinceramiento. Quedaron atrás peleas y disputas con los sectores más conservadores de la sociedad que negaban una realidad inocultable. Los valores tradicionales han ido transformándose y mutando hacia nuevos modelos de familia que ahora el Estado y la legislación vigente reconocen. Esta aproximación a la realidad nos vuelve más sinceros pero no nos hace mejores; anida todavía en gran parte de la sociedad un fuerte rechazo a las relaciones entre personas del mismo sexo y, por supuesto, a su correlato legal, el reconocimiento del Estado de estas situaciones. La vida en democracia mantiene cuentas pendientes, entre ellas, la cultura del respeto a las opciones de vida y a la diversidad y el combate a toda forma de autoritarismo. Sin duda que una de las principales deudas es la social. Desde hace seis años, con la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, más de 12 mil argentinos sienten que hay una democracia socialmente más justa.

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