Una estafa a la solidaridad

La peor de las estafas que existe es a la solidaridad de la gente. Cuando se cruza ese umbral, ya no hay retorno. Este es el caso de una mujer de Cutral Co que decía ser integrante de una asociación, que nunca existió, llamada Peques Humildes y Solidarios. Fingió ser un alma generosa que destinaba su tiempo y esfuerzo para ayudar a los demás y engañó en forma desmedida.
En tiempos en los que se busca erradicar la violencia contra la mujer, inventó la historia de una joven madre paraguaya que, huyendo de su marido golpeador, se refugió en un paraje perdido de Plaza Huincul. El temor al violento la llevó a aislarse con sus tres hijos y a pasar terribles carencias. La historia a ese punto ya era dramática, pero no conforme con ello, fabuló aún más. Llamó a una de las personas que colaboraba con la asociación y, llorando, le dijo que el hijo de 9 años de la pobre mujer que escapaba había muerto desnutrido en sus brazos, y que había otros dos chiquitos muy graves: Estrellita, de 6 años, y Pablito, de 1.
La farsante levantó donaciones con esa triste historia y denunció al Estado por no cooperar. Desarrollo Social de Plaza Huincul pecó por no chequear la trama, pero era entendible que en medio de tanto drama se dejara de lado la burocracia. El Municipio le entregó casi 3000 pesos.
El shock mediático que causó el caso sirvió para que todos los actores, comuna, gobierno provincial, Justicia y Policía, buscaran a la víctima y a sus hijo. Nunca aparecieron porque fue todo una cruel estafa a la sensibilidad de la gente.
Otras historias similares aparecieron en el legajo social de la estafadora. Hoy la gente reacciona en la redes sociales y escracha a la despiadada que usó a toda la comunidad para beneficiarse.

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