Una patota temeraria

Un policía exonerado y cuatro en actividad son la mano de obra pesada de un gremio sumergido en una pelea interna temeraria que ya cuenta con un muerto en su haber.

Un policía exonerado y cuatro en actividad son la mano de obra pesada de un gremio sumergido en una pelea interna temeraria que ya cuenta con un muerto en su haber.

La UOCRA, más que un sindicato de trabajadores, se ha transformado en una patota que se disputa el poder a los tiros y que suma agremiados apretando empresarios.

Dirigentes pesados de la UOCRA y policías sombríos conforman una temible organización delictiva.

Para muestra vale un botón. En enero extorsionaron al ingeniero de un yacimiento para que tomara a cien personas y en junio le exigieron 6 mil pesos a un empresario que desmontaba una estación de servicios.

Los muchachos, al parecer, mamaron los malos hábitos de su secretario general Víctor Carcar, que está prófugo y buscado por Interpol a pedido de la Justicia Federal por tener una condena de cuatro años de prisión por un desvío de 2 millones de dólares que estaban destinados a construir un sanatorio sindical.

Lejos de optar por mejorar sus formas, los dirigentes de la UOCRA contrataron mano de obra calificada: policías exonerados y en actividad a los que les pagaban por ciertos “trabajos” a solicitud de la facción más dura del gremio que es liderada por Juan Carlos Levi, secretario de finanzas del sindicato.

Todos los policías involucrados cometieron delitos que tendrían que combatir, por eso la Jefatura, al tomar conocimiento de la maniobra en la que estaban involucrados, ordenó investigarlos y separarlos.

Ahora, la fiscalía tendrá que definir si este accionar organizado se corresponde con el de una banda y formular cargos a los policías y los dirigentes de la UOCRA involucrados por asociación ilícita. Este escenario obliga a pensar: ¿a qué se dedican los policías dados de baja?

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