Valentina Sur muta de la chacra a la miniciudad
Andrea de Pascalis
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NEUQUÉN
En el extremo oeste-sur de la ciudad, en medio de las chacras, el río Limay y el arroyo Durán, se ubica un barrio con historia, que fue el bastión de los chacareros durante décadas, pero que con el correr del tiempo se fue urbanizando y en los últimos años –con la expansión de los loteos cerrados– dejó atrás su esencia.
Colonia Valentina Sur –Rural y Urbana– comienza en la calle Bejarano y termina en el límite con Plottier. Se transformó en un gran barrio en medio del verde productivo, tomó vida propia. El proceso constante de urbanización lo encamina a convertirse en una pequeña ciudad, con características particulares, que demandará nueva infraestructura.
La ordenanza aprobada hace casi dos años, conocida como “las Valentinas”, terminará de transformar el sector. Según los datos que maneja el Municipio, ya hay seis barrios cerrados consolidados que cambiaron el movimiento de la zona. Y, con la norma que habilitó los loteos abiertos, están a un paso de concretarse otros seis que sumarán en un tiempo unas mil familias más.
“Estos son los que tienen toda la documentación en trámite, pero son procesos engorrosos”, dijo el subsecretario de Planificación Urbana, Luis López a Murillas. Agregó que, si bien falta, se está trabajando en un plan de jerarquización vial. “Lo que pasa hoy es que las calles están proyectadas pero atraviesan chacras que están cerradas, por lo tanto hasta que no se abran no se puede avanzar. Es una zona que se va a urbanizar”, dijo el funcionario.
Urbanizados
Los vecinos más viejos, los que nacieron allí y los primeros que llegaron hace unos 35 años no se alarman por la expansión urbana, creen que fue bueno porque ahora tienen todos los servicios, pasa el colectivo y hay más comercios, pero extrañan las viejas chacras porque en ellas trabajaron cuando eran jóvenes, y ante su desaparición tuvieron que buscar nuevos rumbos para sobrevivir.
El presidente de la vecinal de Valentina Sur Urbana, Milton Aguirre, contó que el crecimiento más fuerte comenzó hace unos siete años. Estimó que desde esa fecha hasta ahora la población aumentó en más de un 30 por ciento. A esta eclosión se sumaron otros factores que acrecentaron el movimiento diario, como el nuevo balneario municipal a pasos del puente que une la ciudad con Balsa las Perlas, y el Parque Acuático.
“Hoy en Valentina tenés de todo, la gente del barrio ya no necesita ir al centro para hacer sus cosas. Hasta tenemos cerca la terminal, donde está el banco y se pueden hacer trámites municipales y otros”, expresó Aguilar.
Para los vecinos, el crecimiento se sintió con la urbanización de las chacras: “Ya no queda nada”, dicen y se lamentan, aunque aclaran que hay problemas más preocupantes que deberían solucionarse en la zona, como la concientización sobre el cuidado del lugar en que viven, ya que las esquinas se convierten en basurales en forma permanente.
También molesta la gran cantidad de perros sueltos que hay y las enfermedades que acarrean, y la inseguridad que se vive cuando cae la oscuridad que genera, entre otras cosas, que los taxis no entren al barrio después de la medianoche.
Cuentan que ya no quedan chacras y cuando intentan recordar cuántas hay en producción no logran nombrar más de dos. Creen que todavía siguen lejos de todo, pero que cada vez son más una pequeña ciudad que un viejo barrio.
Abandono después de la polémica ordenanza
NEUQUÉN
La norma 12815, conocida como la ordenanza de “las Valentinas” fue aprobada en septiembre de 2013, después de una dura discusión donde se enfrentaron dos posiciones imposibles de conciliar: la de los viejos chacareros que querían convertir sus tierras en barrios, y la de los que aún mantienen su actividad y resistieron la urbanización de la zona.
La cuestionada ordenanza habilitó 38 barrios, la mayoría ubicados en Valentina Sur, algunos en Valentina Norte y dos de Rincón de Emilio. De esos 38, sólo seis están en procesos avanzados para su concreción dentro de la zona sur, el resto aún no tiene expectativas de ejecución inmediata.
Sin plata
Beto Caldelari, integrante de la comisión vecinal de Valentina Sur Rural y uno de los vecinos que más se opuso a esta ordenanza, contó que después de la norma muchos chacareros dejaron en abandono sus tierras, pero no pudieron lotear porque los costos son altos.
“Hoy no tienen los suficientes medios para seguir adelante, y las chacras están abandonadas y en consecuencia tenemos un aumento de las plagas”, contó el vecino que es secretario de la vecinal.
Planteó además que se suma el problema de las empresas petroleras instaladas en la zona que cada vez se expanden más hacia lotes linderos: “Vemos llegar camiones sucios y al otro día salen limpios”, planteó preocupado el vecino.


