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La Mañana

A la espera de más regalías

No sólo el gobernador Jorge Sapag es el principal interesado en renegociar los contratos petroleros. También los Municipios, y sobre todo el de Centenario, siguen de cerca los pasos que da el mandatario provincial en esta materia.
Por ADRIANO CALALESINA

No sólo el gobernador Jorge Sapag es el principal interesado en renegociar los contratos petroleros. También los Municipios, y sobre todo el de Centenario, siguen de cerca los pasos que da el mandatario provincial en esta materia.
Se sabe que si el Gobierno logra que se liquiden mayores regalías (hoy alcanzan al 43% de los ingresos del presupuesto) las comunas gozarán de otra época de bonanza –más allá de esta coyuntura inflacionaria- que le permitiría comenzar con planes de obra pública y reajustar los salarios.
Pero mientras se prolongue esta espera, los intendentes tendrán que hacer malabares y proyectar obras menores para seguir dando crédito a sus gobiernos, sin que los opositores locales les achaquen la falta de gestión en materia política.
Esto es en resumidas cuentas lo que ocurre en esta localidad, donde, al igual que en otras de la provincia, el compromiso de fondos provinciales llegará una vez que Sapag logre destrabar los primeros reajustes con las principales empresas petroleras.
Si bien la oposición se ha encargado de señalarle al intendente Javier Bertoldi que las expectativas sobre la obra pública no se cumplieron como lo esperado, todo hace pensar que en las ciudades donde gobierna el Movimiento Popular Neuquino (MPN), la situación es muy similar: «No es una cuestión de partidos, es una cuestión de dinero. Si no hay recursos, las oposiciones siempre van a crecer en cualquier municipio», señaló una fuente municipal a este diario.  Ejemplo de ello son las obras pendientes en San Patricio del Chañar -una ciudad gobernada por el oficialismo provincial- donde Sapag prometió que la obra de un gasoducto que es necesario para el crecimiento industrial –de 15 millones de pesos- se realizará una vez que se renegocien los contratos hidrocarburíferos, sin favoritismos partidarios. A pesar de que el horizonte parece gris por el «clima recesivo», no es extraño que una vez que se redefinan los nuevos ingresos por regalías, las localidades comiencen con un nuevo crecimiento. Pero si esos recursos se utilizan sólo para engrosar la masa salarial y el pago de subsidios, más temprano que tarde el panorama será sombrío para Centenario.  Este nuevo esquema ya fue pensado por algunos empresarios, ya que la ciudad se  proyecta como un «lugar de paso», y con los años pasó de ser netamente frutícola, a incorporar un grueso de mano de obra petrolera y algunas empresas.
No es casual que un empresario haya decidido invertir en un hotel que hoy se construye en el acceso a la localidad.  El nuevo autódromo –financiado con bonos provinciales- podría generar un movimiento económico, siempre que el estado municipal sea el garante. Pero más importante aún es el movimiento que se genera alrededor de los hidrocarburos por la Ruta 7, ya que la idea es que la ciudad pueda albergar a turistas de paso al menos por una noche. De ser así, podría ser el principio de una reactivación, luego de más de una década de aplastamiento. Pero eso, sólo depende de una sabia decisión de qué hacer con los «recursos extras».