Alertan por la violencia familiar
Profesionales piden políticas activas del Estado en los barrios de la ciudad para ayudar y prevenir estas situaciones.
Neuquén > El Centro de Salud de San Lorenzo Norte recibe tres consultas por día relacionadas con algún tipo de violencia, o abuso hacia mujeres y menores que son víctimas de maltrato físico, verbal o psicológico. Los abusos se cometen, en mayor medida, contra niñas y son realizados por familiares o personas cercanas a la familia. Los datos fueron proporcionados por el equipo de trabajo del Centro de Salud de San Lorenzo Norte.
“En general, la violencia es de varones hacia mujeres y niños siendo ésta la franja más vulnerable. Recibimos entre dos y tres consultas por día para seguimiento, acompañamiento u orientación de la persona”, dijo Alicia Diez, asistente social del Centro.
Su colega Lorena Medina se refirió a los casos de abusos al destacar que en mayor medida lo sufren niñas y niños aunque también alcanza a adultos y adolescentes y son cometidos por integrantes de la familia.
Para atender estas situaciones hay un equipo interdisciplinario en el que participan asistentes sociales, psicólogos, médicos y enfermeros que tienen que atender a una población que supera las 23 mil personas en San Lorenzo Norte. A pesar de que el Centro tiene un área geográfica marcada, atienden a familias de otros barrios como Almafuerte, el sector Z1, Cuena XV, Hipódromo o San Lorenzo Sur.
El ciclo de la violencia
El equipo trabaja tanto en consultorio como en el domicilio de la víctima con la intención de fortalecer “la autoestima de la persona”, señaló Diez. Se les brinda también información a las personas sobre sus derechos y la legislación vigente para que puedan hacer una denuncia que las ayude a superar las situaciones de vulnerabilidad en las que están inmersas.
“En general vienen madres jóvenes con historias de maltrato y abusos que traen de sus familias. Son hijas o hijos de padres golpeadores o abusivos. El modelo aprendido lo repiten aunque no quieran y por eso buscan el acompañamiento”, expresó Medina.
Existen casos de mujeres que no pueden hacer la denuncia, siguen conviviendo con el victimario y el ciclo violento se repite.
“La mujer confía en que el marido va a cambiar pero eso no pasa entonces vuelve al Centro con una situación de violencia. Entonces hay que estar para que puedan tomar la decisión y saber que hay una legislación que las ampara”, manifestó Diez.
En relación a los menores y problemas de vínculos con la familia, las profesionales señalaron que “los niños están acostumbrados a que le hablen a los gritos o que el límite es el golpe, entonces el objetivo es trabajar con toda la familia para cambiar esa relación”.
Otra de las situaciones que se dan en el Centro son casos de violencia denominada social principalmente en varones adolescentes o adultos que sufren heridas por peleas callejeras, diferencias con vecinos o por ajustes de cuentas.
“Hay víctimas de balas o peleas. También se da mucho peleas entre vecinos porque todos viven en casas muy pegadas y si uno pone la música alta al otro le molesta, o que se junte mucha gente en un lugar y no en otro. Son cuestiones de vecinos que provocan disturbios y terminan haciendo la consulta en el Centro”, aseguró Medina.
Carencias
Las integrantes del equipo entienden que la situación es difícil en sí misma y se dificulta aún más por la ausencia del Estado y de políticas públicas en el barrio. En ese sentido observan con preocupación que no se descentralicen los servicios especiales para estos casos como es el Centro de Atención a la Víctima (CAV) que desde hace tres años no atiende en San Lorenzo Norte. Una situación parecida se dio en el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia que desmanteló el servicio de violencia familiar.
“Hay ausencia del Estado porque pareciera que hacen cosas, pero en lo concreto nos damos cuenta que no están todos los dispositivos preparados para hacer los acompañamientos porque no hay profesionales necesarios”, contó Diez.
Sin refugios
Por su parte, Medina señaló que tampoco hay servicios concretos como refugios o casas para víctimas de violencia que necesiten salir de sus hogares. “Tampoco hay un fondo para alquileres de casas o cuestiones simples de personas que no tienen para pagar el pasaje de un colectivo para ir la centro y hacer la denuncia”.
A estos factores se agrega que las autoridades en Desarrollo Social resolvieron quitar el servicio que brindaban asistentes sociales y psicólogos que atendían a en delegaciones de cada barrio y que trabajaban en forma conjunto con el equipo del Centro de Salud.
“Esto no se puede abordar desde un solo lugar. Por eso es importante que cada institución participe porque tiene su especificidad y tiene cada uno un rol importante en el proceso de la persona. Para nosotros era magnifico cuando estábamos todos porque se atendía a la persona desde todos lados. La intervención es más efectiva”, indicó Diez.
Olvidados
Medina agregó que también hay ausencias de actividades recreativas, deportivas y artísticas para niños y adultos y que por eso la gente del Oeste está “olvidada”.
"Hay infraestructura para hacer las actividades pero falta invertir y tomar decisiones pero no se ve eso en Provincia ni el Municipio. Muchas veces viene un taller pero está dos meses y se va porque no se sostiene. En el verano no tienen nada para hacer. La gente del barrio está marginada y olvidada”, concluyó la profesional del Centro de Salud de San Lorenzo Norte.
En coordinación con instituciones
Desde hace unos años, el Centro de Salud trabaja en forma coordinada con la Policía, un CEMOE, establecimientos educativos y la delegación del Municipio. Intentan generar acciones para revertir o promocionar otras formas de vinculación. Se trabaja conjuntamente en actividades recreativas, obras de teatro o campañas informativas.
También se lleva adelante el proyecto "Tiempo de jugar", donde se intenta revalorizar el juego en los niños. Para esto hay salas especiales en la comisaría del barrio y en el Municipio.


