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Cómo recuperar una pared carcomida por la humedad: el paso a paso sin llamar a un albañil

La humedad avanza despacio pero puede dañar una pared de forma permanente. Con los productos correctos y este orden de pasos, se puede resolver sin obra mayor.

Aparece primero como una mancha pequeña cerca del zócalo o en un rincón del techo. Después, la pintura se infla, se desprende en escamas y la pared empieza a desmoronarse. La humedad es uno de los problemas más frecuentes en las viviendas argentinas y, si no se trata a tiempo, puede derivar en daños estructurales graves.

La buena noticia es que una pared ya carcomida tiene solución y no siempre requiere llamar a un albañil. Antes de aplicar cualquier producto, hay un paso que no puede saltearse: identificar la causa.

Si la humedad proviene de una cañería rota, primero hay que resolver la pérdida con un plomero. No tiene sentido reparar la superficie si el origen del problema sigue activo. Solo una vez que la fuente de humedad está resuelta, tiene sentido encarar la restauración de la pared.

Los tres orígenes más comunes de la humedad doméstica son la filtración desde el exterior por grietas o poros mal sellados, la capilaridad desde el suelo —el agua del subsuelo asciende por los cimientos y se traslada por los poros del ladrillo o el cemento, afectando los muros desde la base hacia arriba, lo que suele notarse como manchas o salitre cerca del zócalo— y la condensación interior, causada por el vapor de agua acumulado en espacios cerrados al cocinar, ducharse o secar ropa adentro.

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Humedad en las paredes: el paso a paso para repararla sin obra mayor

Una vez identificada y resuelta la causa, el proceso de reparación sigue un orden concreto que no conviene alterar. El primer paso es el saneado total de la superficie: hay que retirar toda la pintura o yeso dañado, raspar las áreas hinchadas o blandas y eliminar cualquier rastro visible de moho, ya que este puede empeorar la situación si queda atrapado bajo las capas nuevas.

El segundo paso es lijar. Lijar la superficie sirve para emparejarla, eliminar residuos y mejorar la adherencia de los productos que vienen después. No hace falta una lija gruesa: con grano medio es suficiente para la mayoría de los casos domésticos. El tercer paso es la impermeabilización. Se aplica impermeabilizante en polvo en al menos dos capas y se espera que se seque completamente entre una y otra.

Para quienes prefieren una versión casera, se pueden disolver cinco kilos de sellador cementoso en un litro de agua hasta obtener una pasta uniforme, humedecer ligeramente la superficie con un atomizador para mejorar la fijación y extender la mezcla de manera pareja. Una vez seca la primera capa, se humedece otra vez con moderación y se aplica la segunda.

Humedad Pared Albañil (2)

El cuarto paso es proteger contra el moho. Se aplica pintura antihongos por encima del impermeabilizante seco para dar mayor protección a la pared. Este tipo de pintura es especialmente importante en baños, cocinas y cualquier ambiente sin buena ventilación.

El quinto y último paso es el acabado: se reconstruyen los faltantes con mortero o revoque de reparación, se lija nuevamente para nivelar y se aplica enduido en capas delgadas antes de la pintura final. Recién entonces se pinta con el color original de la pared.

Para evitar que el problema vuelva, los especialistas recomiendan revisar periódicamente grietas, juntas y fisuras en paredes o techos, ya que estas aberturas facilitan las filtraciones.

También aconsejan evitar secar ropa dentro de la casa, porque esa práctica incrementa considerablemente la humedad interior. Usar pinturas antihumedad en las paredes de zonas críticas y ventilar los ambientes cerrados al menos una vez al día son dos hábitos que pueden marcar la diferencia a largo plazo.

Humedad Pared Albañil (3)

El proceso completo —desde el saneado hasta la pintura final— puede realizarse en un fin de semana con herramientas básicas: espátula, lija, rodillo, pincel y los productos mencionados, que se consiguen en cualquier corralón o ferretería.

El costo es significativamente menor al de una refacción con mano de obra, siempre que el daño estructural no sea profundo. Cuando la humedad ya comprometió el revoque de fondo o los cimientos, ahí sí es momento de llamar a un profesional.

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