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La Mañana

Arquitectura de la imaginación

Con un elenco inusualmente poblado de grandes nombres, el director Wes Anderson vuelve con "El gran hotel Budapest", la película que mañana se estrena en el país y que pone en escena un lugar ficticio de la Europa de entreguerras.

Neuquén > Una divertida historia sobre modales, sobre un dandy conserje, sobre los gestos de la civilización entre las barbaries, contadas con el particular universo visual de Wes Anderson y la delicada interpretación de Ralph Fiennes, brillan en la tragicomedia "El gran hotel Budapest", que mañana se estrena en Village Cines Neuquén.
La película, ganadora del Gran Premio del Jurado del último Festival de Berlín (Berlinale), que además fue la elegida para inaugurar su alfombra roja, se enmarca en la república de Zubrowka, un lugar imaginario situado en la Europa del Este. Allí se erigía uno de esos hoteles majestuosos donde los huéspedes más refinados mantenían una especie de segunda residencia.
El artífice de que esa pequeña burbuja de lujo se mantuviera suspendida en el tiempo era su legendario conserje, Gustave H, a quien da vida Ralph Fiennes. "Escribimos ese personaje con Ralph en mente", contó Anderson en la Berlinale sobre la elección del actor.
Y el protagonista de "El paciente inglés" consigue hacer creíble a este hombre un tanto irreal, de maneras teatrales y con un exquisito dominio del lenguaje. "No sé si alguien más podía hacer sonar esa poesía y ese modo de hablar de manera tan auténtica", dijo el cineasta. "Pero yo sólo conocía a Ralph".
Fiennes encabeza un estelar reparto cuajado de rostros conocidos en la filmografía de Anderson: Willem Dafoe, Owen Wilson, Tilda Swinton, Adrien Brody, Edward Norton y por supuesto Bill Murray repiten con el cineasta en este nuevo filme.
Ese reparto coral se mueve en un mundo que se desmorona con la llegada de la guerra. Y es allí donde el conserje Gustave y su botones (el actor guatemalteco Tony Revolori) se convierten en víctimas de una conspiración.
La acción se dispara con el misterioso asesinato de Madame Céline, una adinerada anciana enamorada de Gustave, cuya última voluntad es que el conserje herede un cuadro renacentista de valor incalculable, pero su familia no está dispuesta a tolerarlo.
Anderson realiza en "El gran hotel Budapest", una brillante película sin renunciar a su estilo y potenciando el humor absurdo marca de la casa. Parodia las películas de fugas, con una dirección artística y unos decorados, casi de cuento de hadas.
 
Genio del humor absurdo

Wes Anderson es un interesante director, poseedor de un sentido narrativo y visual sobresaliente que le ha valido el beneplácito de la crítica y de un importante grupo de incondicionales, aunque muchas veces fue criticado por no llegar al gran público debido a sus argumentos mínimos, sus largos diálogos (a veces sin sentido) y su fascinación por el humor absurdo. Cosas que empezó a matizar en "Los Tenenbaums, una familia de genios" y "Moonrise Kingdom", películas con las que consiguió nominaciones al Oscar. Y le siguieron éxitos como: “Tres son multitud”, “La vida acuática”, “Viaje a Darjeeling”.

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