Atroz: "Fui violada por 110 hombres en sólo 22 horas"

Lo cuenta en un libro una chica británica víctima de trata en Grecia.

Londres
No es frecuente leer el testimonio de alguien que fue traficada varias veces. Es el caso de Megan Stephens, una británica de 26 años que padeció esa realidad durante seis interminables años y ahora lo tradujo en un libro éxito de ventas en Gran Bretaña. En Bought & Sold (Comprada y vendida), la autora –que utilizó otro nombre– explica su traumática experiencia, de la que pudo escapar en 2009.

Cuando tenía 14 años, junto con su madre –separada desde hacía diez– fueron un verano a Grecia de vacaciones. Una noche, en un bar, conoció y se enamoró de un albanés llamado Jak. Su madre permitió que Megan pasara todas sus vacaciones con el joven de 22 años, mientras ella dormía con el dueño del bar.

A los pocos días, Jak se confesó "enamorado" de la niña y la convenció de que se fueran a vivir juntos a un departamento en Atenas. En la capital griega la persuadió para que consiguiera un trabajo en un lugar de strippers, donde sólo debía mostrar sus senos, lo que ayudaría a pagar los remedios de su madre, que padecía cáncer de tiroides. Su pesadilla estaba naciendo.

Su madre regresó a Gran Bretaña pero Megan le pidió quedarse con Jak. A los pocos días, el albanés le presentó a León. "Este es tu nuevo jefe", le informó. Estaba siendo vendida. Jak le dijo: "Te amo. Todo está bien". Luego la llevó hasta la oficina de un abogado, que la encerró en un cuarto sin ventanas, donde había una cama y una cámara de grabación en un trípode. Allí, el hombre le sacó la ropa y tuvo sexo con ella. Le "pagó" 50 euros.

Al salir, se encontró con Jak, quien le dijo que en poco tiempo tendrían el dinero suficiente para formar una familia, comprar un automóvil e incluso una casa. La joven estaba en shock, pero en un instante comprendió lo que su amado pretendía. Se desesperó. Entonces, el albanés de 22 años la llevó a un lugar alejado, la golpeó con furia y la dejó tendida en la oscuridad de una casa durante horas. Megan se disculpó con él cuando regresó: "Creí que lo que ocurría había sido mi culpa".

Dos días después, comenzó a trabajar como escort en hoteles. Tenía sexo con al menos ocho adultos por día. Incluso con Jak, que la despreciaba. Quedó embarazada. Al descubrirlo, el albanés la golpeó en el estómago y le provocó un aborto.

A los seis meses, Jak la dejó en manos de un coterráneo de nombre Elek, a quien debía rendirle la mitad de sus ganancias. La otra la transfería a una cuenta bancaria de Jak cada semana.

Elek la llevó a diversos burdeles. Allí, Megan debía pasar cinco minutos con cada hombre a cambio de 20 euros. En su primera noche, 50 clientes usaron su cuerpo. En otra ocasión contó un número increíble: "Fui violada por 110 hombres en apenas 22 horas". El dueño del lugar pensó que la joven se moriría allí y cerró por esa noche el lugar.

Fueron seis años en los que pasaba de burdel en burdel; en los que hacía de prostituta por las calles de Atenas e incluso de Italia. Un día intentó suicidarse. Pasó tres meses en el hospital, donde logró ganarse la confianza de médicos y enfermeras: llamaron a su madre, que viajó para Atenas de inmediato. Megan estaba a salvo. Sin embargo, la relación estaba rota: no volverían a tener contacto frecuente.

Fue alcohólica y años después consiguió ayuda en una iglesia. Allí conoció a su actual pareja, de quien espera un hijo. "Estar embarazada me hace sentir normal", dice hoy. Encontró una manera de volver a creer en la vida.

FRASE
"No entendía por qué el hombre que me decía que me amaba me sometía a semejantes humillaciones. Por qué me vendía como si fuera un pedazo de carne. Una mercadería desechable".
(Párrafo del libro de Megan)

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