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La Mañana condena

Una casa que debía estar lista en cuatro meses quedó inconclusa: la condena impuesta al constructor

La pareja esperó más de un año, recibió nuevas promesas que tampoco se cumplieron y debió contratar a otras personas para terminar la vivienda en Plottier.

La vivienda debía estar terminada en apenas cuatro meses, pero más de un año después todavía tenía instalaciones inconclusas, desniveles y serios problemas en el techo. Ante las reiteradas demoras y promesas incumplidas, una pareja de Plottier acudió a la Justicia y logró que el constructor fuera condenado.

El responsable de la obra deberá afrontar los gastos necesarios para reparar las fallas y completar los trabajos pendientes. Además, tendrá que pagar una indemnización por daño moral, debido a la incertidumbre, la preocupación y el malestar que provocó la frustración del proyecto habitacional.

Según el contrato firmado entre las partes, la construcción debía completarse en un plazo de cuatro meses. Los propietarios entregaron un anticipo destinado a la compra y el acopio de materiales, mientras que los pagos restantes se realizarían de acuerdo con el avance de la obra.

Sin embargo, las tareas comenzaron a demorarse. La pareja explicó que durante distintos períodos no hubo trabajadores en el lugar y que el constructor dejó de responder sus llamados y mensajes. El contacto, según señalaron, se retomaba principalmente cuando solicitaba nuevos pagos.

Reconoció la demora y prometió terminar en 13 días

La situación se extendió durante unos 15 meses. Ante la falta de avances, las partes firmaron un nuevo acuerdo en el que el constructor reconoció que se encontraba en mora y asumió el compromiso de completar la vivienda en 13 días.

Pero el plazo volvió a vencer sin que los trabajos fueran terminados. Frente a este nuevo incumplimiento, los propietarios decidieron resolver el contrato y notificaron la medida mediante una carta documento.

Durante el juicio, el constructor admitió que no había respetado el plazo original. Sin embargo, sostuvo que las demoras se debieron a que la pareja no habría completado el anticipo previsto para los materiales.

También afirmó que los propietarios solicitaron modificaciones durante la ejecución, entre ellas ampliaciones en los dormitorios y la cocina. Según su versión, esos cambios obligaron a rehacer algunos sectores y extendieron los tiempos de trabajo.

El juez civil Martín Peliquero descartó esos argumentos. Al analizar los recibos emitidos por el propio constructor, comprobó que el porcentaje acordado para la compra de materiales había sido completado.

Además, consideró que no existían pruebas que demostraran que la pareja hubiera incumplido obligaciones capaces de impedir el normal desarrollo de la construcción.

Qué problemas tenía la vivienda

Las pericias y los testimonios incorporados al expediente confirmaron que la casa estaba lejos de encontrarse terminada y en condiciones adecuadas.

Los especialistas detectaron desniveles, instalaciones de agua y electricidad inconclusas y problemas en la conexión cloacal. También verificaron fallas en la cubierta del techo y trabajos pendientes en el contrapiso y el cielorraso.

A esto se sumó la necesidad de completar soldaduras, uniones estructurales, chapas y tareas de zinguería. Debido al estado de la obra, los propietarios tuvieron que contratar a otras personas para reparar los defectos y finalizar la vivienda.

Para el magistrado, quedó demostrado que el constructor no cumplió con el plazo acordado ni entregó la casa en condiciones apropiadas. Por ese motivo, consideró justificada la decisión de la pareja de poner fin al contrato.

Por qué no deberá devolver todo el dinero

Los propietarios también habían solicitado que se les restituyera la totalidad de las sumas abonadas. Ese pedido, sin embargo, fue rechazado.

El juez explicó que una parte de los trabajos realizados había quedado incorporada a la vivienda y que los defectos detectados podían ser reparados. Devolver todo el dinero habría permitido que la pareja conservara lo construido y, al mismo tiempo, recuperara la totalidad de lo pagado.

Según el fallo, esa situación habría provocado un enriquecimiento sin causa. En cambio, la condena contempla el costo necesario para corregir las fallas, terminar la casa y compensar el daño sufrido.

Un proyecto familiar que quedó frustrado

La sentencia también reconoció una indemnización por daño moral. El juez consideró que el incumplimiento no generó únicamente consecuencias económicas, sino que afectó de manera directa los planes personales y familiares de la pareja.

Los propietarios habían contratado la obra con la expectativa de contar con una vivienda dentro de un plazo determinado. En cambio, atravesaron más de un año de demoras, falta de respuestas, nuevas promesas incumplidas y gastos adicionales.

Para el magistrado, la imposibilidad de acceder en tiempo y forma a una casa terminada provocó preocupación, incertidumbre y malestar. La frustración de un proyecto relacionado con la vivienda, la estabilidad familiar y la proyección de vida, sostuvo, superó ampliamente el plano económico.

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