Buenos Aires > La noticia sorprendió y pegó fuerte en la cultura Argentina. A los 63 años, el dibujante y humorista gráfico Carlos “Caloi” Loiseau , creador de entrañables personajes como Clemente y la Mulatona, dijo adiós en el Instituto del Diagnóstico, donde permanecía internado como consecuencia de una grave enfermedad, según confirmó a Radio Nacional el periodista y amigo del artista, Marcelo Simón.
Creador y conductor del ciclo de televisión “Caloi en su tinta” -programa dedicado a la divulgación de cortometrajes artísticos de animación e historietas-, el pasado jueves había estrenado el largometraje de animación “Anima Buenos Aires” (ver aparte). Los restos del artista eran velados ayer en el Salón de los Pasos Perdidos en la Cámara de Diputados de la Nación. Los restos del creador del personaje “Clemente” se colocarán en el Salón de los Pasos Perdidos, adonde podrá ingresar el público.
Silvia Gurfein, prima del dibujante, dijo al canal C5N que el fallecimiento era “una noticia prevista”, a pesar de que una semana atrás no se privó de presentar su último trabajo, que tiene como directora a su esposa, María Verónica Ramírez.
Intachable
Caloi había nacido en 1948 en la provincia de Salta, mientras que el personaje Clemente, un típico argentino futbolero, dio luz en el ’73 y se mantendría hasta ayer en la contratapa del diario Clarín. Como la Mafalda de Quino y el Inodoro Pereyra de Fontanarrosa, el Clemente de Caloi traspasó las barreras del género para convertirse en parte de la cultura argentina.
Además del personaje que llegó también a popularizarse en la televisión especialmente antes del Mundial de España 1982 cortos breves, con ingeniosos cánticos de selecciones nacionales y fugaces e inolvidables personajes como El Hincha de Camerún, incursionó desde 1990 por el mismo medio con “Caloi en su tinta”, un ciclo dedicado a la divulgación del mundo del dibujo, la historieta y los cortometrajes animados.
Los dibujos de Caloi, con tintes humorísticos, irónicos y reflexivos, estuvieron desde 1966 en varias revistas como "Panorama", "Siete Días", "Satiricón" y "Primera Plana", entre otras.
El Negro, como lo llamaban sus amigos, vio sus trabajos reproducidos en Uruguay, Brasil, Venezuela, Colombia, México, España, Francia, Italia, EE.UU., Cuba, Bélgica, Alemania, Bolivia y Puerto Rico, entre otros país. Admirador de los historietistas argentinos clásicos, de las revistas "Ricotipo" y "Patoruzú", Caloi reconoció entre sus maestros a Quino, Bataglia, Oski, Cané, Lino Palacio, Prats, Breccia, y también a Crist, Tabaré y el Negro Fontanarrosa.
El que fuera premio Konex de las artes plásticas en dos ocasiones (1982 y 1992) tuvo además la fortuna de ser el padre de otro historietista, Juan Matías Loiseau, más conocido como Tute. Con otro estilo y el mismo talento, Tute se ha convertido por derecho propio en otro referente de la historieta nacional.
Elogios
Distintas voces expresaron su dolor tras su muerte “A través de Clemente había establecido una complicidad con el público, con el argentino reo, con el tipo de barrio”, señaló el dibujante Carlos Nine, amigo y colega de Caloi, con quien participó de “Anima Buenos Aires”.
Para Nine, “Caloi se salió del estereotipo del humorista habitual, hacía una sátira que remarcaba las características culturales nuestras. Supo leer una idiosincracia y devolverla como un espejo a quien lo leía en el diario. Yo en Clemente me reconocía como argentino”, aseveró.
Nine contó que días atrás le hicieron un reportaje junto a María Verónica Ramírez, compañera de Caloi y productora de la película “Anima Buenos Aires”. “La entrevista se hizo en el Instituto del Diagnóstico, donde Caloi estaba internado, en un patio interno muy lindo, con una fuente. Yo estaba con María, entonces él se asomó desde la ventana de su habitación, nos saludó y esa fue la última vez que lo vi”, evocó.
Mirada porteña
El humorista Rudy, guionista de Tato Bores, destacó que los mayores aportes de Caloi son “la incorporación de un tono porteño y reo al humorismo gráfico y su enorme tarea de divulgación en el ciclo televisivo `Caloi en su tinta`”. “Tengo un recuerdo muy fuerte de sus trabajos en la década del 70 para la revista Satiricón. Creo que retrató un mundo distinto, que a los futuros humoristas, como yo, nos mostró todas las maneras ingeniosas en que se podía mostrar la realidad”, evocó Rudy.
Rody recordó que “Caloi le aportó al humorismo gráfico una mirada muy porteña y rea. Desde su espacio, podía generar cosas muy piolas como el `espejito retrovisor` que tenía Clemente cuando iba al psicoanalista, esa cosa de niño que jugaba con la idea de `no te puedo mirar pero te miro igual”.
En noviembre de 2011, Caloi fue invitado al programa “¿Qué fue de tu vida?”, conducido por el historiador Felipe Pigna. Allí el artista realizó un repaso de toda su trayectoria, incluyendo su desempeño en medios gráficos, donde recordó la censura que había sufrido en el diario Clarín cuando Joaquín Morales Solá era su editor periodístico.
“Me extraña que ahora Joaquín defienda la libertad de prensa”, afirmó Caloi en la entrevista, para luego afirmar que se trataba de un “personaje nefasto”, por haber censurado sus historietas de Clemente en aquellos años.


