Denuncian conexiones clandestinas, líquidos servidos a cielo abierto y falta de respuestas del municipio. “Es una situación insalubre”, aseguró una vecina.
Los reclamos por problemas sanitarios y de infraestructura volvieron a encender la alarma en un barrio de Centenario, donde vecinos denunciaron desbordes cloacales, conexiones precarias y la falta de respuestas por parte del municipio. La situación, aseguran, lleva años sin resolverse y afecta especialmente a familias con niños que viven o transitan por el sector.
Según relató una vecina que tiene obras en construcción en el lugar y planea mudarse allí, el problema principal está vinculado a un troncal cloacal que nunca se terminó. Mientras la obra permanece inconclusa, varias viviendas habrían realizado conexiones directas y precarias que terminan descargando líquidos servidos en un espacio abierto.
“Hay un ojo que sale justo frente a mi obra y ahí termina todo. Caen líquidos servidos en un espacio verde donde juegan chicos. Es algo totalmente insalubre”, describió con indignación Nadia, una de las vecinas denunciantes, en diálogo con LM Neuquén.
La mujer explicó que el inconveniente no es nuevo y que otros vecinos aseguran que el conflicto se arrastra desde 2020. Sin embargo, afirmó que durante el último año la situación se agravó notablemente. “Yo presenté notas, mandé videos, fotos y mensajes al WhatsApp que te dan como contacto, pero nunca tuve una respuesta”, sostuvo.
Promesas incumplidas y malestar vecinal
La vecina también apuntó contra las promesas realizadas por las autoridades municipales y recordó que el actual intendente había visitado el barrio para anunciar mejoras vinculadas a espacios verdes, iluminación LED y servicios. “Vino el intendente, sacaron fotos, prometieron cosas, pero no se ejecutó nada”, afirmó.
Además, indicó que el barrio lindero, Santa Ángela, sí logró avanzar con una conexión formal a la red cloacal gracias a una organización colectiva entre vecinos. “Ellos hicieron la obra y el año pasado la terminaron, pero acá seguimos esperando”, señaló.
La mujer explicó que, mientras algunas personas realizan conexiones irregulares, otros propietarios deben afrontar elevados costos para cumplir con los requisitos sanitarios. En su caso, contó que instaló biodigestores y sistemas de tratamiento en todas sus construcciones.
“Yo tengo cuatro obras y en todas pongo biodigestor. Eso implica un gasto importante porque las cosas hay que hacerlas bien”, remarcó.
Un canal abandonado y obras millonarias
Otro de los puntos que denunció tiene que ver con un canal de desagüe que atraviesa el sector y que, según afirmó, carece de mantenimiento.
La vecina relató que cuando compró el lote le aseguraron que podría resolver fácilmente la situación administrativa del canal, pero después se encontró con trabas y falta de respuestas oficiales.
Finalmente, decidió costear por cuenta propia una obra civil para evitar riesgos. “Tuve que hacer una bóveda de hormigón y encauzar 41 metros lineales de canal porque pensaba en los chicos. Un nene se puede caer ahí”, explicó.
La obra, aseguró, le demandó una inversión cercana a los 10 mil dólares. A eso se sumaron los costos de limpieza del canal, que según detalló llegaron a 2,5 millones de pesos en una de las intervenciones realizadas el año pasado.
“No hacen mantenimiento y tampoco te dejan taparlo. Es algo obsoleto porque eran chacras que después lotearon, pero nunca se hicieron las obras que correspondían”, cuestionó.
También denunciaron problemas eléctricos
El malestar vecinal no se limita únicamente a las cloacas. La mujer aseguró que en las últimas horas un transformador eléctrico presentó una sobrecarga y comenzó a generar cortocircuitos.
“Un vecino grabó un video porque estaba haciendo chispazos y nadie fue a verlo”, afirmó.
Frente a este escenario, los habitantes del sector aseguran sentirse abandonados y exigen respuestas urgentes. “No tengo nada que ver con la política, pero esto se solucionaría con un poco de sentido común. Es un riesgo para personas, niños y animales”, expresó.
Mientras tanto, los reclamos continúan acumulándose entre notas presentadas, mensajes sin responder y una creciente preocupación por las condiciones sanitarias del barrio.
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