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Calor sofocante: estas son las señales del cuerpo antes de comenzar a deshidratarse

Cambios físicos leves pueden advertir un déficit de líquidos durante los días de altas temperaturas.

Durante el verano, el cuerpo pierde agua de manera constante, no solo a través del sudor visible, sino también mediante la respiración y otros procesos invisibles que sostienen el funcionamiento de los órganos. En ese escenario, muchas personas atraviesan jornadas enteras sin reponer de forma adecuada los líquidos que se van, lo que genera una deshidratación leve pero persistente.

Este estado, que en muchos casos pasa desapercibido, puede influir en el rendimiento físico, el estado de ánimo y la capacidad de concentración; además de aumentar el riesgo de complicaciones más serias cuando las temperaturas se elevan.

A diferencia de la deshidratación aguda, que se manifiesta con síntomas evidentes, esta forma silenciosa avanza sin grandes alarmas. Por ese motivo, los especialistas insisten en prestar atención a las señales tempranas y en construir hábitos de hidratación que acompañen la vida diaria, sobre todo en contextos de calor intenso.

Señales que el cuerpo envía cuando falta agua

El organismo cuenta con distintos mecanismos para advertir que el nivel de líquidos no resulta suficiente. El problema es que muchas de esas señales se interpretan de manera errónea o se ignoran por completo. Uno de los indicadores más claros es el color de la orina. Cuando se vuelve oscura o concentrada, suele reflejar una falta de agua en el cuerpo. En cambio, los tonos claros y transparentes indican un buen equilibrio hídrico.

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El cuerpo muestra señales tempranas de deshidratación que muchas personas pasan por alto en pleno verano.

El cuerpo muestra señales tempranas de deshidratación que muchas personas pasan por alto en pleno verano.

Otro síntoma habitual es la sequedad en la boca y en los labios, que puede aparecer incluso en personas que no sienten sed intensa. A esto se suma el cansancio persistente, una sensación de fatiga que no siempre se vincula con la falta de descanso, sino con un volumen insuficiente de líquidos circulando en el organismo. En días calurosos, también pueden aparecer dolores de cabeza, mareos leves o dificultad para mantener la atención durante períodos prolongados.

Los especialistas subrayan que la sed no siempre cumple un rol confiable. En muchas situaciones, cuando la sensación de sed aparece, el cuerpo ya se encuentra en un estado de déficit hídrico. Por eso, sostener una hidratación regular a lo largo del día funciona como una herramienta de prevención más eficaz que reaccionar solo cuando el cuerpo reclama agua.

Quiénes enfrentan mayor riesgo durante el verano

No todas las personas responden de la misma manera frente al calor y la pérdida de líquidos. Existen grupos que presentan una mayor vulnerabilidad frente a la deshidratación silenciosa. Entre ellos se encuentran los niños pequeños, que todavía no desarrollan una percepción clara de la sed y dependen del cuidado de los adultos para hidratarse. Algo similar ocurre con los adultos mayores, cuyo mecanismo de alarma también se debilita con el paso del tiempo.

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Se espera que una ola de calor afecte a gran parte del país las próximas horas.

Se espera que una ola de calor afecte a gran parte del país las próximas horas.

A estas poblaciones se suman quienes trabajan o pasan muchas horas al aire libre, así como las personas que realizan actividad física en ambientes calurosos. En esos casos, la pérdida de líquidos se acelera y requiere una reposición más frecuente y planificada. También quienes toman ciertos medicamentos o padecen enfermedades crónicas pueden necesitar un control más cuidadoso de su hidratación diaria.

En este contexto, los profesionales de la salud remarcan la importancia de no subestimar los efectos de una deshidratación sostenida. Aunque no genere un colapso inmediato, sí puede impactar en el sistema cardiovascular, en la función renal y en el equilibrio general del organismo, sobre todo si se mantiene durante varios días seguidos.

Hábitos simples para sostener una hidratación saludable

Construir una rutina de hidratación no requiere cambios extremos, sino pequeñas decisiones repetidas a lo largo del día. Una de las más efectivas consiste en beber agua de manera regular, sin esperar a sentir sed. Tener una botella a mano, ya sea en el trabajo, en el hogar o durante los traslados, facilita ese hábito y reduce las omisiones involuntarias.

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Infusiones, leche y agua de coco complementan al agua en situaciones de calor, ejercicio o recuperación física.

Infusiones, leche y agua de coco complementan al agua en situaciones de calor, ejercicio o recuperación física.

Otro recurso útil es observar el color de la orina como una guía cotidiana. Este gesto simple permite ajustar la ingesta de líquidos de forma práctica. En jornadas de calor intenso o de mayor esfuerzo físico, resulta clave incrementar la cantidad de agua, incluso si no existe una sensación clara de sequedad.

La elección del tipo de agua también cumple un rol importante durante las jornadas de calor. Los especialistas recomiendan optar por aguas de calidad y bajas en sodio, que permiten hidratarse de manera segura y constante sin sumar un exceso de este mineral en la dieta. Este punto resulta especialmente relevante para personas con hipertensión o problemas cardiovasculares.

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