Los ataques directos del oficialismo corren el eje del debate público; criticarlos ya no construye oposición real.
El discurso de Javier Milei durante la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación tuvo un tono que realzó más su anterior rol como panelista televisivo que su actual investidura de presidente de la Nación. Más chicanas y menos anuncios. Más ataques directos a senadores y menos repaso de sus aciertos, que se evidencian sin eufemismos en la baja de la inflación o las recientes conquistas legislativas.
Su discurso buscó profundizar la fórmula que le permitió avanzar sin demasiadas resistencias en una agenda reformista que otros presidentes intentaron pero nunca lograron imponer. Y en un año que vive un clima electoral incluso sin elecciones, aplicó la célebre frase de “lo viejo funciona” para una estrategia que el oficialismo interpreta como un blindaje.
Los libertarios fueron los más hábiles para leer el escenario de hoy, para canalizar y hasta exacerbar la bronca contra las gestiones anteriores. Y en cada ataque dirigido a su oposición, a ese bando derrotado que no logra ponerse de pie, también generan esa estrategia de blindaje de sus propios objetivos.
Así lo reconoció la senadora Bullrich, que admitió un error de redacción en el artículo 44 de la ley de modernización laboral. La intención de hacer reducciones salariales para las licencias médicas despertó un caluroso debate social y finalmente fue corregido para lograr consensos. “No hay mal que por bien no venga. De alguna manera blindó otros cambios que estaban tambaleando en diputados, como el FAL”, aseguró sobre el logro de aprobar sin muchas críticas otros artículos que también podrían haber causado polémicas.
Escandalizarse por las formas, que hoy ya son conocidas, no conduce a una resistencia real al contenido. Incluso los más acostumbrados a la institucionalidad deben entender que la verdadera oposición se construye más allá de las chicanas, de los ataques, o de las frases más bestiales que se viralizan en las redes. Los que se queden en esa crítica superficial sólo serán una pieza más del blindaje que saben construir los libertarios, pero nunca podrán ponerse de pie como una oposición nutritiva para el fortalecimiento democrático que requieren estos tiempos.
Ver más allá de las formas e ignorar la violencia verbal de estos mensajes, por más cruda que sea, es la única forma de correr el eje del debate público para enfocar en lo que de verdad importa: el contenido.
Te puede interesar...
Leé más
El adolescente motoquero que agredió a una inspectora deberá pagar una multa millonaria
"Acto de estricta justicia": Figueroa inauguró el Parque Solar Los Chihuidos
De la UNCo al mundo: abre la diplomatura que enseña a fabricar el mejor helado artesanal
-
TAGS
- Blindaje
- Javier Milei
- Congreso
Noticias relacionadas









