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La Mañana cebolla

Ni una lágrima: este es el ingenioso truco casero para cortar cebolla sin llorar

Un recurso simple y barato reduce la cantidad de sustancias irritantes. Este secreto es infalible.

jerCortar cebolla suele convertirse en una escena incómoda. Apenas el cuchillo entra en contacto con la pulpa, los ojos empiezan a arder, la vista se nubla y el lagrimeo obliga a frenar. Ese efecto no tiene nada de emocional: es una reacción química que ocurre en el aire y termina irritando las glándulas lagrimales.

Aun así, existe una forma sencilla y casera de reducir ese problema sin recurrir a antiparras ni métodos extremos. La escena parece demasiado básica para ser efectiva, pero detrás de ese gesto hay una explicación científica.

El secreto consiste en algo muy simple: colocar una toalla húmeda al lado de la tabla de corte. La cebolla libera gases que viajan por el aire y llegan directo a los ojos. La toalla mojada, en cambio, funciona como una trampa que los captura antes de que cumplan su recorrido.

La ciencia detrás de las lágrimas

Cuando una cebolla se corta, sus células se rompen y liberan una sustancia conocida como sulfóxido de tiopropanal. Ese compuesto no resulta agresivo por sí mismo, pero al mezclarse con la humedad del aire y con la superficie húmeda del ojo, se transforma en un ácido que genera ardor. El organismo reacciona de inmediato con un mecanismo de defensa: producir lágrimas para diluir esa sustancia irritante.

cebolla
La cebolla libera gases irritantes que provocan ardor en los ojos apenas se la corta.

La cebolla libera gases irritantes que provocan ardor en los ojos apenas se la corta.

El problema no está en la cebolla, sino en el gas que se dispersa alrededor. Ese gas se mueve en el aire de la cocina y, si nada lo detiene, llega directo al rostro. Ahí entra en juego la toalla mojada. Al estar húmeda, atrae y disuelve esos compuestos volátiles, que prefieren quedarse adheridos a una superficie con agua antes que flotar hacia los ojos.

No se trata de magia ni de un mito de abuela. Es un principio físico básico: los gases solubles en agua tienden a concentrarse en zonas húmedas. Al ubicar una toalla empapada cerca de la cebolla, se crea una especie de imán químico que reduce la cantidad de partículas irritantes en el aire que rodea a la persona que corta.

Cómo usar el truco de la toalla húmeda

La aplicación resulta muy simple. Solo hace falta una toalla o un repasador, agua y un espacio en la mesada. Se moja la tela, se la escurre para que no gotee y se la coloca al lado de la tabla de picar, lo más cerca posible de la cebolla. A partir de ese momento, los gases liberados durante el corte empiezan a migrar hacia la superficie húmeda.

Este método no elimina por completo el ardor, pero sí lo reduce de manera notable. Cuanto más cerca esté la toalla, mejor funciona, ya que intercepta los gases apenas se liberan.

toalla cebolla

Si se trata de una cebolla grande o muy fresca, conviene rehumedecer la tela durante el proceso para mantener su capacidad de absorción.

Otros métodos que también ayudan

Además de la toalla mojada, existen otras formas de reducir el lagrimeo al cortar cebolla, que suelen usar los cocineros. Enfriar la cebolla en la heladera antes de usarla hace que libere menos gases. El frío ralentiza la reacción química que genera las sustancias irritantes.

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Otro punto clave es el cuchillo. Un filo bien afilado corta las células de manera más limpia. Un cuchillo desafilado aplasta y rompe más tejido, lo que libera una mayor cantidad de compuestos volátiles. También ayuda cortar la cebolla bajo una buena ventilación o cerca de una campana extractora, para que el aire se lleve los gases lejos del rostro.

Sumergir la cebolla en agua unos minutos antes de picarla también aporta un beneficio similar al de la toalla: el agua disuelve parte de las sustancias que luego causarían ardor.

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