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La Mañana Hospital Castro Rendón

Colapsó la guardia pediátrica del hospital Castro Rendón: cinco horas de espera

Hay dos pediatras para atender a 120 pacientes por día. En las últimas cinco semanas se registró un salto grande en la cantidad de consultas, sobre todo por afecciones respiratorias.

Las consultas por cuadros febriles en la guardia pediátrica del hospital Castro Rendón se incrementaron exponencialmente en estas últimas cinco semanas. Los pacientes con este tipo de patologías habitualmente esperaban una hora hasta ser atendidos, pero quienes llegaron con ese cuadro el jueves al hospital de la Capital debieron esperar cerca de cinco horas hasta ser revisados.

Las dos pediatras de la guardia no dan abasto. Eso sumado a la falta de medicación evidencia un panorama desalentador en el hospital emblemático de la provincia.

“Somos solamente dos pediatras por cada guardia para atender 120 pacientes y eso no está bien. Nuestros tiempos de demora promedio son de entre 50 y 65 minutos, excepto en momentos en que se agolpa la gente, que generalmente es por la tarde/noche”, detalló la jefa del Servicio de Urgencias y Emergencias Pediátricas del Hospital Castro Rendón, María Belén Ehlers, a LU5.

La médica pediátrica señaló que “lamentablemente, ayer hemos tenido un colapso de la guardia con un montón de pacientes para atender, por suerte todos códigos verdes, con demoras de cinco horas”.

Dijo que fue una situación inesperada para las pediatras e incluso poco común. Aunque insistió en que en virtud de que son dos pediatras para asistir a una población de 120 pacientes en un día, evidentemente las esperas se hacen más largas.

Guardia Hospital Castro Rendon (9).jpg

Ehlers aseguró que esta es la quinta semana con un aumento exponencial de las consultas en general, pero sobre todo de casos respiratorios con síndromes febriles de muy reciente inicio. Al compararlo con años precedentes, admitió que “es mucha la consulta para la época del año y sin haber arrancado todavía el invierno”. Puntualizó que las más de 120 consultas por día están por encima de la media y similar a números de meses de julio y agosto.

“Lo que estamos viendo por ahora es que hay brotes comunes de los virus que sucedían en pleno invierno, el clásico de la bronquiolitis y registros de influenza en los chicos más grandes”, detalló la pediatra.

La guardia pediátrica del hospital de mayor complejidad de la provincia no está exenta de lo que pasa en otros servicios y otros hospitales en cuanto a la falta de medicación. “Estamos exactamente igual que todos los efectores de la provincia. Quizás la gente tiene el concepto de que lo que no encuentra en otros sectores de salud lo encuentren en el Castro, pero no es así”, agregó.

Sostuvo que las personas concurren de barrios alejados ante la falta de turnos en los centros de salud cercanos. E incluso que gran parte de las consultas son para poder recibir la medicación de la guardia, pero que “lamentablemente no se está pudiendo administrar como se hacía tiempo atrás. Estamos racionalizando las dosis, ante la cantidad enorme de consultas les alcance para todos”.

Guardia Hospital Castro Rendon (11).jpg

También lo que observó la jefa del Servicio es “un nivel de alerta demasiado sensible en la población, que hace que las consultas sean demasiados precoces al inicio de los cuadros de los niños”, cuando aún llevan pocas horas de evolución y no se puede constatar el diagnóstico.

Lo adjudicó a que la población en general suele ser bastante asustadiza y necesita del refuerzo de un profesional para recién poderle administrar a su hijo un antifebril.

¿Tener fiebre es suficiente para asistir a una guardia?

Para evitar colapsar las guardias con pacientes que sólo presentan un cuadro febril, la pediatra recomendó observar si está acompañado o no de otros síntomas.

“La fiebre por sí sola no es motivo para que asista a una guardia porque no va a poner en riesgo al niño” y abogó por desmitificar que un niño con fiebre muy alta es grave y lo puede llevar a convulsionar. “No todos los niños van a hacer con convulsión con fiebre sino aquellos que están marcados genéticamente o cerebralmente. Si la mamá o el papa nunca tuvieron convulsiones febriles es poco probable que su pequeño lo haga”, aseguró la pediatra y recomendó, en todo caso, referirse a su salita o médico de cabecera.

Recomendó asistir a una guardia si la fiebre se une con dificultad para respirar, si observan que se les hunde las costillas o la panza; si cambia el color de la cara; en caso de no poder alimentarlo, sobre todo los bebés; o no puede orinar. En esos casos, “esa fiebre está comprometiendo algo más. La fiebre por sí sola no debe ser un motivo de consulta en la guardia”.

Instó a hacer un uso racional de las salas de urgencia, la fiebre puede esperar si es sólo fiebre. En esos casos recomendó que le suministren dipirona, paracetamol, o un baño antitérmico, hasta conseguir por salita el turno con su pediatra.

Para prevenir estas situaciones, recomendó los antigripales y las vacunas para los niños con factores de riesgo. Como así también reforzar los hábitos de cuidados personal: lavarse las manos, toser tapándose con el codo, no compartir con amigos o ir a la escuela para cortar las cadenas de contagio y los brotes.

“Si alguien se contagia de una gripe, pedimos calma y ser objetivos y constatar signos de alarma como dificultad respiratoria e inapetencia. Si es solo la fiebre, bajarla. No colapsar las salas de urgencia con consultas que podrían resolverse en casa”, cerró la pediatra.

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