Consecuencias del tabaquismo pasivo

A través de sus cavidades respiratorias y de su pelaje, las mascotas sufren si su dueño fuma.

Hace tiempo que se conoce el peligro del humo del cigarrillo, que contiene docenas de sustancias tóxicas y cancerígenas, por lo que el tabaquismo pasivo también es muy dañino para la salud de quienes, mientras no fuman, viven al lado de un fumador.

Lo que a menudo no se considera, sin embargo, es que incluso las mascotas están sujetas a este mal indirectamente y a los problemas que causa. La exposición a sustancias tóxicas de los cigarrillos en animales no ocurre sólo porque respiran el humo, sino también porque se lamen el pelo: el humo del cigarrillo se deposita en cualquier parte del entorno, incluido el pelo de perros y gatos.

Los efectos tóxicos en estos animales ahora están bien documentados: en los perros que viven con un fumador aumenta la incidencia de enfermedades respiratorias (como el asma y la bronquitis) y el cáncer de pulmón. En perros con una nariz larga (como collies), el riesgo de cáncer de las cavidades nasales aumenta en un 250%.

En los gatos, el tabaquismo pasivo aumenta en un 250% el riesgo de desarrollar linfomas, tumores malignos de células sanguíneas, y el riesgo se incrementa con el aumento de años de exposición.

Fumar es evidentemente perjudicial también para los conejos y los hurones y, en particular, para las aves, cuyo sistema respiratorio es muy sensible a la presencia de sustancias tóxicas.

El mejor consejo es, como todos sabemos, dejar de fumar y preservar nuestros propios animales de salud y de convivencia. Si no es posible, fumar fuera del hogar ya es útil, incluso si no se elimina completamente la exposición de los animales al tabaquismo pasivo. Después de fumar, es necesario lavarse las manos para evitar la transferencia de nicotina, alquitrán y otras docenas de sustancias tóxicas en el pelo de los animales o en las patas y el plumaje de los loros.

Preservar la salud de las mascotas podría ser un excelente incentivo para dejar de fumar.

Cómo tratarlo si padece cáncer. Por Sergio Gómez (veterinario)

Los animales, al igual que las personas no fumadoras, se ven afectados por el humo del tabaco y hasta puede producirles cáncer. Si esto sucede, lo primero que se debe hacer es saber de cuál se trata mediante un hisopado o punción, luego la forma definitiva es mediante biopsia y observación microscópica. Finalmente se debe saber si existe invasión del sistema linfático y metástasis. En base a todo esto se decide el tratamiento definitivo, el cual puede ser quirúrgico, medicamentoso o ambos. En el caso de los tumores de mama benignos o algunos cánceres de piel basta con la extracción quirúrgica; en el caso del tumor venéreo transmisible que es muy común se trata con quimioterapia semanal con supervisación veterinaria; mientras que si el tumor afecta órganos (por ejemplo el bazo), se opta por la extracción. Este tratamiento se acompaña con medicación paliativa (analgésicos, antiinflamatorios, etc.).

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