Cuatrimestre para el olvido

El mes no arrancó bien para la economía, ni para el humor social que viene en picada con el prolongado conflicto educativo (en el caso neuquino), el dólar que no para de subir, al igual que la inflación, los alquileres y seguramente desde la semana que viene también los combustibles.

Este cóctel llevó a un primer cuatrimestre para el olvido; y el segundo, que acaba de empezar, parece ir en la misma dirección.

El dólar, al cerrar otra vez en alza ayer, metió más presión al desregulado mercado de los combustibles, por eso las petroleras evaluaban un reajuste de las naftas que rondaría el 6 por ciento.

El aumento de los combustibles se sumará al de las facturas de los servicios públicos que vencerán la semana que viene y, en el caso de Neuquén, con unos previsibles aumentos de los alquileres que ahora se renuevan en forma semestral porque, con semejante incertidumbre, es imposible pronosticar nada.

Los únicos que están en condiciones de pronosticar en un contexto así son los asalariados, cada vez más forzados a sacarle punta al lápiz para afinar los números de la economía doméstica cuando el sueldo no alcanza.

A estas alturas, la promesa de “pobreza cero” que el presidente Mauricio Macri prometió al asumir la gestión ya es una utopía. Todos los botones que tocan en la Casa Rosada para contener la inflación parecen con los cables cortados y ya no resulta suficiente con seguir criticando la herencia kirchnerista ni al escenario externo.

La urgencia de la coyuntura requiere muñeca para evitar un deterioro mayor en un invierno donde las carencias se hacen sentir con un rigor impiadoso. Pero las prioridades parecen ser otras.

Mayo arrancó con todo para arriba: dólar, inflación, tarifas, combustibles y alquileres. Hace falta más muñeca.

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