De la alegría a la desazón

En medio de las últimas compras para la cena familiar del 24, un mensaje en el celular daba cuenta de que María Isabel Chorobik de Mariani, conocida como Chicha, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, había encontrado a su nieta, Clara Anahí Mariani Teruggi, tras 39 años de intensa e infatigable búsqueda.

De inmediato, las redes sociales y los medios de comunicación replicaron la noticia que, por tratarse de una de las fundadoras de Abuelas, representaba uno de los mayores anhelos en este largo camino de la restitución de los nietos desaparecidos bajo la dictadura militar.

A todo esto, se difundieron fotos donde aparecía Chicha junto a su supuesta nieta en su casa, a horas de la celebración de la Nochebuena. La aparición de la nieta recuperada 120 fue celebrada por todos.

Representaba uno de los mayores anhelos en este largo camino de la restitución de nietos apropiados.

Una vez más, la luz les había ganado a las sombras de lo más cruel que dejó la dictadura militar.
La apropiación de menores fue inédita en la historia porque se intentó eliminar a esos chicos del sistema de parentesco, borrando sus identidades.

Unas horas después, esta historia se convirtió en desazón. Las Abuelas lanzaban un pedido de cautela ya que los resultados del Banco Nacional de Datos Genéticos no confirmaban el vínculo filial entre ambas.

"El amor y esperanza que tengo en mi corazón es tan grande que espero llegue al tuyo y vengas a mí", dice una de las tantas cartas que Chicha le escribió a su nieta.

El jueves Chicha recibió a esa joven que se presentó en su casa con unos análisis, cargando dudas sobre su identidad. Ahora, esta abuela de 92 años seguirá buscando ese encuentro tan soñado porque es un ejemplo de que la lucha no se abandona.

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