De otro planeta

"Gore", obra escrita por Javier Daulte y dirigida por Gustavo Lioy, se estrenará el sábado a las 22.30 en El Arrimadero Teatro. En ella, una pareja de extraterrestres viene al mundo y se encuentra con jóvenes violentos.

Neuquén > Gore es un tipo de cine de terror que se centra en lo visceral y la violencia. Recordarán esas películas, en las que se usan efectos especiales de mala calidad, con exceso de sangre artificial y con una intención: demostrar la vulnerabilidad y fragilidad del cuerpo humano y teatralizar su mutilación. De la misma manera, Javier Daulte, a través de la dramaturgia de la obra "Gore", trata de poner en escena la violencia y la mutilación, pero sin hacer foco en las bolsas de sangre de utilería, sino en las palabras y en las acciones. Es por esto que Gustavo Lioy toma los textos de Daulte, una vez más, para cuestionar algunas características de la humanidad, a través de dos extraterrestres que llegan a la tierra y dejan a la vista laxos valores de este mundo. Saldrá a escena por primera vez el sábado a las 22.30 en El Arrimadero Teatro (Misiones 234), y el  domingo a las 21.30 se volverá a presentar (valor de la entrada: $50).
En esta puesta, el director contará con la actuación de un nuevo elenco concertado para la ocasión, compuesto de jóvenes provenientes de diferentes salas o ramas del teatro. Detrás de los personajes hay profesores, payasos, clowns, operadores técnicos; delante están los protagonistas, que en cierto modo son ellos mismos y, en el centro, la esencia de "Gore".
“Es una de las primeras obras que escribió Javier Daulte y que dirigió él, y cuenta la historia de una pareja de alienígenas que llegan a la tierra y caen en una vivienda que está ocupada por un grupo de jóvenes. Ellos no pueden procrear, entonces necesitan de un elemento que tienen los humanos para poder continuar con la especie en su planeta. Acá se encuentran con estos jóvenes violentos, que están tomando el edificio y empieza la interacción entre esta gente, donde no hay una comunicación clara, dado que hablan idiomas distintos. A partir de esta llegada, la vida de estos seres empieza a desembocar en cosas absurdas y muy extrañas, tanto en los cuerpos como en las personalidades, produciendo un giro radical en la existencia de todos”, comentó Gustavo Lioy.
En "Gore", el punto de partida para la construcción de un procedimiento escénico es el espectáculo. La anécdota es simple y está dotada de la más completa inverosimilitud, como corresponde a ese tipo de relatos, pero aparece una verdad, que se revela de manera falaz, y un final inesperado que se convierte en un nuevo comienzo.  Como explicó el director: “Es una obra que habla de la incomunicación, de la violencia que está en todos y puede surgir en cualquier momento. Creo yo que plantea un poco qué pasará con el futuro de estos jóvenes, que por ahí no pueden pensarse de grandes: el tema de la vejez. Muchos elementos juegan en la obra, con una dosis de mucho humor. Es muy bisarra, tiene elementos de cine, cosas muy extrañas, pero al final -que mejor no adelantar mucho- lo que sucede hace que se desencadene toda una desventura, que es muy divertida y a la vez trágica”.
 
Un escenario distinto
La actuación está a cargo de Fernando Hernández, Ricardo Beroiza, Soledad Bonet, Silvana Facal, Daniela Gorosito, Betina Obreque y Julian De Bonis, mientras que la asistencia de dirección y técnica está en manos de Silvana Feliziani, y la puesta en escena y dirección es de Gustavo Lioy.
Desde agosto la están ensayando y, si bien todos tienen trayectoria en teatro, muchos de ellos es la primera vez que hacen texto, ya que pertenecen a otros géneros. “Todos provienen de escuelas distintas, la formación de cada uno es diferente y es muy bueno cómo se amalgamó el grupo, cada uno con su experiencia, haciendo cosas distintas de lo que siempre hacen. Es una temática diferente a las obras que yo he trabajado de Daulte, en las que se habla más de relaciones familiares, o cosas entre gente de más edad. Renové completamente el elenco porque la obra así lo planteaba”, contó Gustavo.
 
Desafío actoral
Estrenada en el 2000 en el Teatro Discépolo de Buenos Aires, con dirección del mismo Daulte, el espectáculo fue escrito para un grupo de egresados del IUNA y más tarde participó en el Festival Internacional de Sitges 2002, hizo una breve temporada en Barcelona y se presentó en Madrid.
Cuando Daulte la escribió, le puso a los personajes los mismos nombres de los actores y eso fue trasladado a la puesta de Lioy, en la que cada uno de ellos conserva su nombre de pila y algunas características de su persona: “Esta obra tiene el tema de la actuación sin actuación, es ser uno sin armar un personaje, lo cual es totalmente difícil. Cuando empezás a buscar la historia, de dónde viene, qué le pasa, ves que todo eso no existe, y lo que empieza a surgir es lo que va, es un desafío llegar a la no actuación en escena. Hay que sacar un montón de cosas para llegar a la nada y volverla a llenar”, explicó Sol.
Para Betina Obreque, que encarna a uno de los alienígenas, “es un personaje extraño el que nos tocó. Venimos al planeta Tierra a sacarles unos jugos que los humanos tienen, con los que podemos salvar a nuestra especie. El método que utilizamos acá es bien diferente al que aprendemos en la escuela de teatro; entonces, la manera de encarar el personaje es distinto. Trabajamos la emoción a través de la palabra”.
Y Silvana Facal, que siempre se dedicó al clown, aportó su experiencia: “La idea era, en mi caso, que la payasa no esté, pero es inevitable que se filtre. Mi personaje está en pareja con un hombre que duda de la relación. Yo estoy siempre deseando que esté conmigo y no sucede. Hay dos parejas y otra de alienígenas, por lo tanto hay un planteo desde ese lado también. El que venga el sábado se va a llevar una sorpresa, porque es una obra distinta, la temática es extraña, habla de muchas cosas y es muy divertida”.

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