Tarantini -activo en el sector de la industria sanitaria en Apulia, sur de Italia- proporcionó detalles sobre sus relaciones con Berlusconi en una serie de interrogatorios judiciales efectuados en el pasado mes de julio, de los cuales el Corriere della Sera publicó ayer amplios fragmentos.
Entre las jóvenes que el empresario llevó a la casa de Berlusconi en el centro de Roma, Palazzo Grazioli, y otras residencias, se encuentran prostitutas profesionales u ocasionales, y varios rostros conocidos de la televisión italiana, participantes de «reality shows» y animadoras. Tarantini dijo que llevaba a jóvenes a casa del premier «porque quería conocer a Berlusconi, y con tal objetivo me sometí a gastos notables para entrar en su confianza».
Agregó que «como sabía de su interés hacia el género femenino no hice nada más que acompañar hasta su casa a chicas que presentaba como amigas, callando que a veces les pagaba».
A cambio de estos favores, precisó, sólo le pidió a Berlusconi que le presentara al responsable de la Protección Civil, Guido Bertolaso, porque un socio y amigo suyo quería trabajar con este organismo. El premier lo hizo, dijo Tarantini, pero el contacto con Bertolaso terminó no resultándole útil para sus negocios.
El empresario reveló asimismo que organizó encuentros sexuales y otros favores también para Sandro Frisullo, dirigente del Partido Democrático (PD, centro-izquierda y principal fuerza de oposición), en ese entonces vicepresidente del gobierno regional de Apulia.
Entre los favores de Tarantini a Frisullo se incluye una cena electoral organizada en Bari en el 2007 y pagada por el empresario, en la que estuvieron presentes el ex premier y presidente del PD, Massimo D´Alema, y Michele Emiliano, alcalde de Bari, la capital de Apulia.


