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La Mañana

Digan “whisky” para la foto

Es una foto de hoy, no mucho más que eso. Y si bien esa imagen no es absolutamente estática y puede vislumbrar un posible escenario de las elecciones de verdad recién en octubre, la realidad política en la Argentina es tan cambiante que el humor social va y viene entre ese país que llega a sospechar de la presidenta por la muerte de un fiscal y el otro país que la coloca en su nivel de imagen positiva más alto de todo el kirchnerismo. En efecto, las PASO son una gran encuesta formal que nos permite vernos al espejo como sociedad, con nuestras certezas y nuestras dudas. Y ahí estamos, partidos en tres partes claramente delimitadas detrás de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa.
Sucede que una elección primaria con los presidenciales prácticamente definidos desde hace meses, incluso en los espacios en los que hubo rivales, no tiene mayor sentido. Por eso resulta una especie de muestreo absolutamente confiable de cómo va la carrera hacia la Casa Rosada. Pero es tan relativa esa instantánea de hoy que los principales competidores se dieron el gusto de festejar. Sí, los tres se mostraron felices y eufóricos.
Ahora bien, de cara a octubre, hay algunas lecturas posibles. La más directa: Scioli le sacó 12 puntos a Macri y 20 a Massa. A juzgar por esos números y con semejante diferencia, el gobernador bonaerense es el gran vencedor. Pero en verdad, existe otra mirada no menos posible: Scioli, que no tuvo competidor en el FpV, logró ese número absoluto, pero Macri dividió adhesiones con Carrió y Sanz. Entonces, Cambiemos, en su conjunto, quedó a sólo cinco puntos del vencedor. Algo parecido sucedió con Massa, que junto a De la Sota acumuló casi el 22% de los votos.  En ese contexto, se ratifica el escenario de un ballotage. Pero como nadie es dueño de los votos de la gente, el desenlace sigue abierto.